En Mar del Plata no se ven brotes verdes, sino conflictos y protesta social

Ivana Ratto La fábrica de fideos Kernis, tomada en Mar del Plata. Foto: Ivana Ratto El cierre de marcas tradicionales de la ciudad de Mar del Plata, como las confitería Boston y Piazza, la fábrica de fideos Kernis, la crisis de los supermercados Toledo, y los conflictos que tienen lugar en zonas como el Puerto…

En Mar del Plata no se ven brotes verdes, sino conflictos y protesta social

Ivana Ratto

La fábrica de fideos Kernis, tomada en Mar del Plata. Foto: Ivana Ratto

El cierre de marcas tradicionales de la ciudad de Mar del Plata, como las confitería Boston y Piazza, la fábrica de fideos Kernis, la crisis de los supermercados Toledo, y los conflictos que tienen lugar en zonas como el Puerto y el basural son algunos de los conflictos activos de estos días en la ciudad balnearia.

“Mar del Plata es una ciudad prendida fuego”, grafica a PERFIL Sofía Martín, dirigente social en Espacio Sindical de Base y de la organización Votamos Luchar. “Hay más de 5 conflictos diarios frente a la Municipalidad, todos de muy diversa índole”, señala.

Según un informe del Observatorio de Conflictividad marplatense, durante las tres primeras quincenas de 2019 se registraron más de 400 conflictos. La temporada empezó con la ciudad paralizada por la protesta de los trabajadores municipales y los guardavidas debido a demandas salariales, y también se hizo notar el pedido de incorporación de los maleteros de trenes y micros.

“Los trabajadores de la reconocida confitería Bostón continúan su lucha tras el cierre de los locales”, sostiene Martín. “Luego de que los dueños presentaran la quiebra, el lugar continúa tomado para reclamar los sueldos adeudados y las correspondientes indemnizaciones”.

“Otro icono de Mar del Plata es la confitería Piazza que cerró uno de los locales de la costa y entró en conflicto”, agregó Martín. A esto se agregan recientemente los supermercados Toledo. “La cadena de supermercados más grande de la ciudad declaró una crisis de emergencia buscando que el estado se haga cargo de su situación”.

Por su parte, la fábrica de fideos Kernis continúa tomada por los ex empleados. “Decidimos tomar la fábrica hasta que tengamos la respuesta de volver a producir y que nos paguen los sueldos e indemnización”, relató Sergio Pastrana, uno de los empleados de la firma.

Los trabajadores de Kernis, jaqueados por la incertidumbre de su futuro. Una postal de Mar del Plata.

La situación en el puerto, el principal sostén de la economía marplatense también es preocupante. “Los barcos se están yendo al sur a hacer la temporada de calamar, por lo que la manufactura de tierra no va a estar más y mucha gente se puede quedar sin trabajo”, señala Cristián Echeverría, secretario general de la CTA Autónoma de la Provincia de Buenos Aires. “Y el basural es otro conflicto abierto, mucha gente va comer allí. Hay un problema de envío de alimentos y la cantidad de gente que asiste a comer es cada vez más”, se enfatizó sobre el duro momento actual.

“La temporada es un momento favorable para todos los conflictos en términos de visibilidad y repercusión”, señala Agustín Nieto, investigador del Concejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y coordinador del Observatorio de Conflictividad.

Sin embargo, para el investigador, no todos estos conflictos tuvieron la misma visibilidad. “Mientras que algunos tuvieron un seguimiento cotidiano, el acampe de los familiares del Rigel y las ocupaciones de los trabajadores de la Boston y Kernis carecieron de una cobertura cotidiana”. Con la temporada a punto de terminar, los conflictos siguen abiertos y prometen agravarse en la ciudad costera.

I.R./D.S.


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