La poeta española Elvira Sastre, invitada al Congreso de la Lengua: “Hay que tener mucho cuidado a la hora de cambiar el lenguaje”

A sus 27, Elvira Sastre es una de las voces más interesantes detrás de un fenómeno de época que puede parecer curioso: el boom de la poesía. Una movida que utiliza como caja de resonancia tanto internet y las redes sociales como el vivo, los shows y performances en las que la palabra se mezcla,…

La poeta española Elvira Sastre, invitada al Congreso de la Lengua: “Hay que tener mucho cuidado a la hora de cambiar el lenguaje”

A sus 27, Elvira Sastre es una de las voces más interesantes detrás de un fenómeno de época que puede parecer curioso: el boom de la poesía. Una movida que utiliza como caja de resonancia tanto internet y las redes sociales como el vivo, los shows y performances en las que la palabra se mezcla, a veces, con música. Acaba de ganar el premio Biblioteca Breve con su primera novela, Días sin ti, que está llegando a las librerías argentinas casi a la par de ella. Sastre se presentará, junto a Joaquín Sabina y Guillermo Saavedra, en una mesa sobre poesía y diversidad cultural en el VIII Congreso de la Lengua española, el viernes en Córdoba.

“Tenía ganas de probarme en otro estilo y ver si era capaz de hacerlo -dice Elvira antes de llegar a la Argentina, sobre su flamante novela-. Poesía y prosa no son excluyentes. La poesía es y será para siempre, no es un género aislado e incompatible con otros. Esta novela es una historia paralela, entre una abuela y su nieto. Ella le cuenta sus experiencias y, sin que él lo sepa, le va dando las claves para sobrellevar la suya”.

-¿Qué esperás del congreso de la lengua y qué expectativas tenés?

-Tengo muchas ganas y estoy muy honrada por la invitación para hablar sobre la diversidad cultural en la poesía. Creo que voy a aprender mucho escuchando al resto de compañeros.

-La lengua española se modifica, a la luz de los cambios y debates sociales, por ejemplo con respecto al lenguaje inclusivo. Que, por cierto, no figura en ningún panel oficial del Congreso de la Lengua. También se han publicado clásicos adaptados a este lenguaje, como El Principito. ¿Cuál es tu opinión sobre esto?

-En España no está asentado así que no tengo una opinión formada todavía. Siempre he defendido que creo que la política está en el discurso, no en las palabras, y que hay que tener mucho cuidado a la hora de cambiar el lenguaje. Igualmente, creo que el idioma es algo vivo, en constante cambio, por lo que es interesante todo este proceso. Cambiar los libros no me parece del todo acertado. Creo que la literatura refleja la sociedad en la que vivimos y sus características, y si cambiamos los libros cuando pasen los años no van a saber que en ese momento se pensaba de tal o tal modo.

-¿Por qué creés que es tan universal y se ha puesto de moda, paradójicamente si quieres, la poesía joven hoy? ¿Cómo te llevás con ese concepto, el de poesía joven?

-No me gusta el concepto de poesía joven. La poesía no tiene edad, y clasificarla así creo que limita muchísimo su expansión. Imagino que el término viene de la juventud de los escritores, ¿pero qué más da eso? En cuanto al éxito de la misma me hace muy feliz, creo que se le ha devuelto al lugar que merece.


-Qué papel tienen los editores en tu trabajo. Con el impulso de internet, la difusión masiva e inmediata, ¿queda algo relegada la forma clásica de trabajar los manuscritos?

-Para nada. El papel de un editor y de un corrector es clave, sobre todo en narrativa, que está plagada de trampas y requiere de muchos ojos para que el resultado sea perfecto. Desconfío de un editor que no me corrige. Es en ese proceso en el que se aprende.


-Los estudiantes de letras aquí leen a sus contemporáneos, prefieren evitar las traducciones y pasan de Baudelaire, ¿ves un fenómeno parecido en España?

-No sabría decirte porque no soy analista ni crítica, pero creo que se le ha dado un hueco mayor a la poesía contemporánea y que, al ser primeros lectores, no se les puede exigir un enganche igual a la poesía clásica. Creo que esta última necesita de muchas lecturas previas para ser comprendida. En eso estamos.