Desaparecidos en democracia: solo se identifica el 10% de los cuerpos de las víctimas de femicidios

La violencia extrema sobre las mujeres no se contabiliza solo en la cifra de femicidios, que año a año no se detiene. La desigualdad llega incluso a operar sobre los cuerpos de las víctimas. La Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX) intenta identificar los cuerpos enterrados como NN y cruzar la información con…

Desaparecidos en democracia: solo se identifica el 10% de los cuerpos de las víctimas de femicidios

La violencia extrema sobre las mujeres no se contabiliza solo en la cifra de femicidios, que año a año no se detiene. La desigualdad llega incluso a operar sobre los cuerpos de las víctimas. La Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX) intenta identificar los cuerpos enterrados como NN y cruzar la información con la de las personas denunciadas como desaparecidas desde el regreso de la democracia, en 1983. Las cifras de mujeres que faltan son equivalentes a las de los hombres. Sin embargo, hay una notoria disparidad entre el hallazgo e identificación de los cuerpos masculinos y los femeninos.

Marcos Parera, secretario de la PROTEX, precisa que entre el 50 y el 55% de las personas desaparecidas son mujeres, pero “entre los cadáveres NN registrados por el Estado, enterrados en cementerios municipales con aviso de fallecimiento, figuran solamente alrededor de 800 de un total de 5000″. De los 301 cuerpos que la dependencia logró identificar un 10%: 277 son varones y solo 24 son mujeres. De los cadáveres hallados e inhumados de los que se dispone de huellas dactiloscópicas, un 71% son varones y solo un 12% mujeres.

“Nuestra hipótesis es que a la violencia extrema contra las mujeres sobreviene el ocultamiento de los cuerpos. Por eso es que se encuentran mujeres cuyos cuerpos están desmebrados, incinerados, enterrados en el patio de una casa”, señala el integrante del ministerio público fiscal. En su publicación Búsquedas de Personas en Democracia, la PROTEX concluye que hay una apropiación de los cuerpos femeninos. Hay mujeres que son víctimas de trata con fines de explotación sexual o asesinadas por femicidas. La apropiación se perpetúa luego de la muerte, señala el informe.

“El estado no llega a tener contacto con esos cadáveres. Porque los hay, vemos todos los días que hay mujeres muertas a manos de hombres. Sin embargo, no son cuerpos rápidamente sistematizados porque permanecen desaparecidos“, añade Parera. La intención parece ser que la mujer que es víctima de violencia extrema no aparezca, ni viva ni muerta, “lo que nos recuerda los dichos de Videla sobre los desaparecidos en dictadura”, apunta el funcionario. Hay una intención de invisibilizar, primero el delito y luego el propio cuerpo.

La publicación de la PROTEX destaca que la categoría de personas con mayor cantidad de búsquedas está conformada por adolescentes mujeres, mientras que los cadáveres que aparecen como NN corresponden de manera predominante a varones adultos.

Algunos casos

Entre los casos tratados por la PROTEX se encuentra el de E.S.A.D., una joven mujer trasladada desde Córdoba hasta Río Gallegos, Santa Cruz. Allí fue explotada en el prostíbulo “Verónica”. Luego, fue asesinada, presuntamente por un cliente, que la descuartizó y arrojó partes de su cuerpo en distintos puntos de la ciudad.

En un matorral cerca del río, en la zona del Dique Los Molinos en Jujuy, fue encontrada R. A. en abril de 2014 en avanzado estado de descomposición y con signos de tortura, golpes y empalamiento. La noche anterior había sido vista en el prostíbulo “Wolf” de Alto Comedero, donde era explotada.

Marita Verón es probablemente el más célebre caso de una mujer secuestrada y desaparecida en democracia. La raptaron en Tucumán en 2002, cuando iba a una cita médica. Varios testigos aseguran que fue asesinada y su cuerpo enterrado en las inmediaciones de los prostíbulos donde era retenida, pero las excavaciones en varias provincias dieron resultado negativo.

Otra de las jóvenes cuya búsqueda continúa activa es María Cash. La diseñadora de ropas viajaba hacia Jujuy y desapareció en Salta en 2011. Una testigo asegura que fue apresada por una red de trata y que fue asesinada. La informante fue atacada y torturada, pero María todavía no apareció. Ni viva, ni muerta.