La Reserva Federal debe reducir las tasas a cero ahora

Se pronostica que la Reserva Federal relajará aún más la política monetaria la próxima semana, pero al considerar la creciente agitación en Wall Street, deberíamos estar preparados para que el banco central actúe mucho antes. Y deberíamos estar preparados para algo grande. La Fed no se puede retrasar más. Los encargados de política monetaria tienen…

La Reserva Federal debe reducir las tasas a cero ahora

Se pronostica que la Reserva Federal relajará aún más la política monetaria la próxima semana, pero al considerar la creciente agitación en Wall Street, deberíamos estar preparados para que el banco central actúe mucho antes. Y deberíamos estar preparados para algo grande. La Fed no se puede retrasar más.

Los encargados de política monetaria tienen que tomar una gran decisión. ¿Continúan con su enfoque habitual de reducir gradualmente las tasas de interés? ¿O asumen una medida más drástica? Existe un sólido argumento para que la Fed regrese las tasas al límite cero de una vez desde el rango actual de 1% a 1,25%, y sin demora.

La Fed necesita enfrentar la realidad. Ya no tiene sentido mantenerse alerta. Un medio punto porcentual sumaría poco, apenas entre 0,5% y 0,75%. Estas cifras desaparecerían fácilmente con unos cuantos informes económicos débiles. Además, hay pocas esperanzas de que los mercados financieros se estabilicen de la noche a la mañana. El número de casos de coronavirus solo aumentará al igual que el trastorno económico asociado.

Sin duda, esta crisis difiere de las dos últimas. En lugar de un impacto de Wall Street que alimenta la economía real, está ocurriendo lo contrario. Pero eso no exime de responsabilidad a la Fed. Su enfoque inmediato debe ser apoyar al sector financiero para que no se derrumbe y exacerbe la debilidad que ocurre en la economía.

Las señales de estrés crediticio fueron abundantes el martes y las compañías recaudaron efectivo apresurándose para aprovechar las líneas de crédito. Este es un comportamiento perfectamente racional por su parte, pero crea un estrés repentino en el sistema financiero para satisfacer la demanda de efectivo. Además, los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos fluctuaron enormemente a lo largo del día y al final se elevaron a pesar de la venta masiva de acciones. Incluso los superseguros bonos municipales recibieron una paliza.

Llevar las tasas de interés a cero es apenas el primer paso. La Fed posee una serie de herramientas adicionales a su disposición que debe estar preparada para poner en práctica más pronto que tarde, ya que simplemente se volverán menos efectivas si el sector financiero cae en una crisis. Algunas ya las han utilizado, como las operaciones ampliadas del mercado de repos. Otras se mantienen en reserva, como una instalación permanente de repos, flexibilización cuantitativa o control de la curva de rendimiento. Si el funcionamiento del mercado crediticio se deteriorara lo suficiente, podría volver a los préstamos especiales de liquidez, aunque el obstáculo para usar tales herramientas es mayor después de la Ley Dodd-Frank.

La Fed no es el único jugador disponible. La política fiscal también tiene un papel importante para apoyar la economía en general, un área donde cualquier medida que tome la Fed no tendrá un impacto inmediato. Pero hasta que el estímulo fiscal se aplique —el discurso del martes del presidente Donald Trump no cumplió con las expectativas de un gran paquete de estímulo—, la Fed seguirá siendo el único jugador disponible.

En virtud de su sorpresiva decisión de reducir las tasas en medio punto porcentual el 3 de marzo, los responsables políticos ya han decidido que están preparados para actuar de manera muy enérgica para sostener la expansión económica. Siendo realistas, puede que ya haya pasado el punto de no retorno en términos de una recesión, pero el gradualismo ya no es una opción.