Temores pandémicos: de la hafefobia a la tripanofobia

Son miedos que se popularizaron con el covid. Aunque muchos los padecen, no saben cómo nombrarlos. ¿Cómo se llama lo que sentimos?Fecha de publicación: 08 de Mayo 2021, 09:40hsDesde marzo de 2020 nos vemos obligados a adaptarnos a una realidad impuesta por la pandemia que desterró mucho de los hábitos adquiridos a lo largo de…

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Son miedos que se popularizaron con el covid. Aunque muchos los padecen, no saben cómo nombrarlos. ¿Cómo se llama lo que sentimos?

Desde marzo de 2020 nos vemos obligados a adaptarnos a una realidad impuesta por la pandemia que desterró mucho de los hábitos adquiridos a lo largo de nuestra vida. Empezamos a experimentar estados que nunca habíamos experimentado y, a la par de la enfermedad, la lengua se fue aggiornando para ponerle palabras al nuevo tiempo.

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Como explicamos otras veces, los neologismos -palabras creadas a partir de algunos elementos que ya están en la lengua- son la herramienta con la que contamos para nombrar tanto nuevos objetos y eventos como aquello que sentimos por primera vez. Si nos ponemos a revisar el inventario de nuevas palabras, no podemos ignorar que abundan las combinaciones con el sufijo “fobia”. El miedo, un sentimiento que aumentó con la pandemia, adquiere múltiples formas, algunas que no sabemos ni cómo se llaman.

A esta necesidad de crear nuevas palabras, se refirió el director de la Fundación del Español Urgente (Fundéu), Javier Lascuráin: “No hay que pedirle permiso a nadie para jugar, para experimentar con algo tan nuestro como es la lengua. Lo haremos bien o mal, las creaciones que se nos ocurran encajarán en la norma o no, solo las usará nuestro entorno más cercano o se extenderán por el mundo, se olvidarán mañana o durarán para siempre… pero hay un enorme valor en ellas”.

Hay rasgos de nuestra conducta que pasamos por alto simplemente porque no sabemos cómo llamarlos.

En cuanto a los nuevos temores y las palabras, debemos considerar que si bien seguimos siendo sujetos sociales, nuestro índice de sociabilidad está muy limitado. A los aislamientos preventivos obligatorios, a los confinamientos más o menos severos se suma la responsabilidad de disminuir los contactos con otras personas. Está claro que cuidarnos representa un beneficio para todos, pero también es evidente que ver amenazas por todos lados altera nuestro estado de ánimo.

De estas modificaciones que ha sufrido nuestra vida hablamos todo el tiempo. Hacemos largas descripciones de cómo nos comportamos y juzgamos cómo se comportan los demás. Sin embargo hay rasgos de nuestra conducta que pasamos por alto simplemente porque no sabemos cómo llamarlos.

Nuevas fobias.

Del sufijo “fobia”

El sufijo es un elemento constitutivo presente en ciertas palabras. Tiene un significado preciso y se agrega al final, como una terminación. Entre los que vienen del griego, tenemos “-logía”(ciencia) que aparece en términos como antropología, biología, geología; “-fonía” (sonido), en sinfonía o telefonía; y “-fobia” que quiere decir temor, aversión o rechazo. Con este sufijo hay miedos populares -como claustrofobia, miedo a permanecer en lugares cerrados, o aracnofobia, miedo a las arañas-, pero hay nuevos que vinieron de la mano del covid.

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En el último tiempo, se ha mencionado mucho una fobia social muy relacionada con el virus: la agorafobia. El término, que remite al temor a permanecer en lugares abiertos, es la combinación de dos componentes griegos: “agora”, la plaza en la que se reunían los habitantes de la polis, y fobia.

Con la agorafobia como marco, se ha puesto de moda otro temor social. Se conoce como “hafefobia” el miedo irracional a tocar o ser tocado por otras personas. Es fácil de entender si pensamos que pasamos de abrazarnos y besarnos a medir la distancia a la que tenemos a nuestra propia familia. Tanto miedo a tocar los botones del ascensor o la bolsa del supermercado se convirtió en esto: terror a cualquier contacto.

También se está popularizando otra fobia que existía, pero no estaba tan presente. Siempre hubo gente, niños y no tan niños, que tuvieron temor a aplicarse una vacuna. Estos sujetos padecen “tripanofobia”. Sí, la sola idea de aplicarse una inyección les resultaba terrorífica. Formada a partir de palabra griega trýpanon (taladro), se define como aversión o rechazo a las inyecciones.

En un reciente comentario, Fundéu advierte que, como sinónimos de tripanofobia, a veces se utilizan los términos de significado cercano belonefobia, fobia a las agujas, y aicmofobia, fobia a las agujas y otros objetos afilados o punzantes.

Apunta también que para denominar a quienes la sufren se pueden emplear los términos tripanófobo o tripanofóbico, que se forman con los sufijos -fobo y -fóbico respectivamente. Finalmente agrega que el miedo a las inyecciones no debe confundirse con la tripofobia, que es la aversión a las figuras geométricas muy juntas o a los grupos de agujeros.

Las nuevas acepciones

Otro fenómeno particular que se está dando en estos tiempos de virus es el surgimiento de nuevas acepciones, es decir nuevos significados para palabras que ya conocíamos. Así lo explica la filóloga y lexicógrafa Paz Battaner: “Para mí resulta más práctico revisar esas palabras olvidadas que ahora están en boca de todos”. Curva, pico, e incluso confinamiento figuran en el diccionario, pero la acepción con la que hoy se emplean no era la más difundida o habitual. Por ejemplo, “curva” -como sustantivo- se usaba para aludir al “tramo curvo de una carretera, de un camino, de una línea férrea, etc”. En épocas de pandemia, la acepción pertinente es “línea que representa gráficamente la magnitud de un fenómeno según los valores que va tomando una de sus variables. Curva de temperatura, de mortalidad, melódica”. Hay otros ejemplos como “escalar”, “protocolo” que también se suman a esta lista.