Vacunación: fuerte caída en la semana previa a las PASO y por qué hay que jugarle al 63

Cuando la lógica podía hacer pensar que el Gobierno y las provincias apretarían el acelerador en la previa de las PASO para vacunar contra el Covid a la mayor cantidad de gente posible y mejorar el humor social de los argentinos, las cifras indicaron lo contrario. Habrá que ver qué sucede de acá a las legislativas.Hay una…

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Cuando la lógica podía hacer pensar que el Gobierno y las provincias apretarían el acelerador en la previa de las PASO para vacunar contra el Covid a la mayor cantidad de gente posible y mejorar el humor social de los argentinos, las cifras indicaron lo contrario. Habrá que ver qué sucede de acá a las legislativas.

Hay una cifra clave: el 63. Según información oficial, el 63 por ciento de la población total del país inició su esquema de vacunación, pero el 40 por ciento lo completó. A su vez, sólo el 63 por ciento de las personas que recibieron la primera dosis también recibieron la segunda. Esto es, el 63 del 63. ¿Cuántos días faltan para las elecciones generales del 14 de noviembre? 63.

Para la numerología, el 6 es -entre otras cosas- la “provisión” y el 3, la “abundancia”. Pero más allá de la anécdota o la creencia están los hechos: en la última semana hubo una fuerte caída en la vacunación. Incluso en plena campaña electoral, el Gobierno nacional no informó sobre la distribución de nuevos lotes, entre los que hay componentes 2 de Sputnik V y dosis de Pfizer.

Mientras en la primera semana de septiembre el promedio de inoculaciones había sido de 311 mil por día -una cantidad que ya era más baja que las cifras de agosto-, en los días que siguieron se registró un descenso aún mayor, del 27 por ciento. El promedio diario fue de 228.679.

El piso se registró este domingo de elecciones, cuando la cantidad de aplicaciones en todo el país fue irrisoria y sólo alcanzó los 5.937 pinchazos, según el registro del Monitor Público de Vacunación. Según relevó Clarín, algunas provincias directamente no vacunaron y otras lo hicieron muy poco.

Las primeras dosis de Pfizer arribadas a Ezeiza, el 8 de septiembre. Foto: AFP

El viernes, el Ministerio de Salud de la Nación había señalado que “el plan de vacunación avanza con un ritmo de aplicación semanal de 2,4 millones de dosis en la última quincena”. Eso debió haber significado un promedio diario de 342.857 dosis diarias. Pero los números ya eran menores a eso incluso antes de las aplicaciones testimoniales de este 12 de septiembre.

La diferencia entre primeras y segundas dosis aplicadas hasta el momento en el país es de 10.457.495 vacunas. Es decir, se trata de la cantidad que falta para lograr que todos los vacunados hasta el día de hoy con una dosis puedan finalmente tener dos. ¿Cuánto tiempo llevará eso? ¿Cuál será el escenario inmunitario en las elecciones generales del 14 de noviembre?

Como se dijo, faltan 63 días para esa meta. Si el Gobierno quisiera llegar a completar todos los esquemas para esa fecha podría hacerlo, ya que es una cantidad terrenal: 165.991 segundas dosis. Sin embargo, un detalle siembra la incógnita y es si las vacunas disponibles -las marcas en stock-, servirán a ese fin.

Como se sabe, el problema hoy no es tanto cuántas vacunas tiene en su poder el Gobierno, sino qué vacunas. Con las 530 mil dosis del laboratorio AstraZeneca arribadas el sábado, Argentina superó los 59 millones de dosis. De ese total se aplicaron 47 millones. El stock sigue siendo de 12 millones.

Segundas dosis de Sputnik V, cuya escasez complicó el plan argentino. Foto: Bloomberg

Sin embargo, el 85 por ciento de ese stock son vacunas de Sinopharm, que no pueden ser utilizadas como segundas dosis de otras vacunas, ya que los ensayos de combinación no dieron bien. Es decir, sólo sirven como segundas dosis de sí mismas. Existe en carpeta la chance de usarla para los chicos: por ahora hay ensayos en curso sin resultados publicados.

Para poder acelerar realmente la inmunización con segundas dosis es necesaria la liberación rusa de más segundos componentes de Sputnik V (hay 2,9 millones en espera producidas por el laboratorio Richmond), y la llegada de más vacunas AstraZeneca y de Pfizer. Ya se sabe que las de Moderna recién arribarán en el primer trimestre de 2020.

Ese es el verdadero stock neto que hoy se necesita para poder acelerar la aplicación de segundas dosis. De otro modo, aunque la capacidad logística en pos de lograr el objetivo esté, faltará lo más importante: las dosis que son el insumo indispensable para avanzar, la “media naranja” para maridar. Vuelve el 63: en la quiniela y en los sueños es el casamiento.

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