Cómo fue el hallazgo del cuerpo del argentino acusado de matar a su bebé en Barcelona

Habría terminado la búsqueda del argentino que desvelaba a toda España: acusado de haber asfixiado a su bebé para vengarse de su ex mujer, el cuerpo encontrado este miércoles cerca de la Terminal 1 del aeropuerto de Barcelona sería Martín Ezequiel Álvarez Giaccio, según medios catalanes.Consultados por Clarín, los Mossos d’Esquadra, la policía regional de…

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Habría terminado la búsqueda del argentino que desvelaba a toda España: acusado de haber asfixiado a su bebé para vengarse de su ex mujer, el cuerpo encontrado este miércoles cerca de la Terminal 1 del aeropuerto de Barcelona sería Martín Ezequiel Álvarez Giaccio, según medios catalanes.

Consultados por Clarín, los Mossos d’Esquadra, la policía regional de Cataluña, confirmaron el hallazgo de un cuerpo ahorcado en una zona boscosa cercana al aeropuerto que, por su aspecto y vestimenta sería el del argentino prófugo. Las zapatillas rojas que tenía puestas, las mismas con las que había sido captado por las cámaras de seguridad, aportaron la pista principal.

“Pero hasta que no se le realice el reconocimiento dactiloscópico o forense, según el estado en el que se encuentre el cuerpo, no podemos dar una confirmación oficial”, aseguraron.

Álvarez Giaccio, un economista de 44 años que tenía además ciudadanía española, se habría ahorcado el mismo día en el que fugó del hotel donde se había alojado con Leo, su hijito de dos años y 9 meses, al que habría asesinado antes de escapar. Era buscado en Cataluña y en toda España desde hace tres semanas.

El argentino se estaba separando de Aurélie, una francesa con la que se había casado hace unos años y quien había decidido terminar con la relación, algo que Álvarez Giaccio no estaba dispuesto a asumir.

Estaba en tratamiento psicológico pero, desde que fugó del hotel en el que fue encontrado muerto su bebé, no se comunicó con sus familiares ni con su terapeuta.

Había dejado el departamento del segundo piso de la calle Arizala, en el barrio Sants Badal de Barcelona, y se había mudado a El Vendrell, a unos 70 kilómetros, donde vive su padre.

La policía catalana encontró allí su pasaporte español, lo cual hizo suponer que Álvarez no había planificado su fuga.

La puerta de la casa donde vivía Martín Ezequiel Álvarez Giaccio sobre Arizala, en el barrio Santal Badal en Barcelona. Foto Cézaro De Luca

Aunque sí habría planeado el daño insoportable que pensaba provocarle a su ex.

El martes 24 de agosto, pasó a buscar a su hijito “para dar un paseo”. Se alojó con el nene en una habitación del hotel Concordia de Barcelona, sobre la Avinguda del Parallel, donde Martín y Aurélie habían celebrado su boda.

Allí, una doble cuesta en torno a los 100 euros por noche y el director del hotel exhibe en el lobby su colección de casi 800 históricos encendedores Zippo. Martín pidió una habitación que pagó en efectivo. Le dieron la 704.

Jugó, filmó y fotografió a su bebé en la pileta, según comentaron otros huéspedes del hotel que luego lo reconocieron en los carteles que la policía catalana hizo circular por la ciudad, por el aeropuerto, por las estaciones de trenes y de micros y por las redes sociales.

“Buscamos a Martín Ezequiel Álvarez Giaccio como persona relacionada con la muerte de su hijo en Barcelona. Si tienes información llama al 112”, decían los avisos. Allí se detallaba que Álvarez medía 1,78 y que tenía “pelo rapado, barba recortada, piel morena, complexión atlética y ojos marrones”.

Las cámaras de seguridad del hotel llegaron a captar la última imagen del prófugo: aquella en la que se lo ve guardarse el celular en el bolsillo izquierdo de su jean y, con remera gris y zapatillas rojas New Balance, saltar la pared de la piscina que linda con el edificio de al lado, sobre el Carrer de la Concòrdia, la calle lateral del hotel.

Su escape lo vieron los clientes de la Bodega Linares, sobre el Carrer de la Concòrdia 6. “Estábamos todos aquí, eran las diez y media de la noche, y un par de chicos que bebían sobre la plaza lo vieron descolgarse de los balcones”, contó a Clarín Anselmo, el dueño de la bodega en la que los parroquianos beben vermut por 4 euros.

“Lo vieron pasar de balcón en balcón por tres edificios y luego aferrarse a una cañería del gas y bajar -reconstruyó el dueño del bar-. Hasta que en un momento cayó de espaldas. Se levantó y corrió calle arriba por el Carrer de Radas.”

Álvarez Giaccio apagó su celular y no dejó rastros. Un taxista aseguraba haber llevado a un pasajero con su aspecto “y acento argentino” hasta la Terminal 1 del aeropuerto de Barcelona. No hubo registros de que hubiera tomado ningún vuelo.

Martín Ezequiel Álvarez Giaccio.

Hasta Interpol había librado una orden de captura. Lo consideraba “prófugo buscado para un proceso penal”.

Según figuraba en el informe de Interpol, “sobre las 21.21 mantuvo una conversación con su mujer con la que se encuentra en trámites de separación, alertándole de que en el hotel Concordia se iba a acabar todo”.

“Te dejo en el hotel lo que te merecés”, fue el último mensaje que Álvarez le mandó a la mamá de su hijito.

Desesperada, Aurélie corrió al Concordia. Quiso entrar pero no la dejaron por no estar registrada entre los huéspedes. La mujer alertó a la policía pero la ambulancia pediátrica que acudió a socorrer al bebé no pudo salvarlo.

Vista del Hotel Concordia de la ciudad Barcelona donde apareció asesinado el hijo de Martín Ezequiel Álvarez Giaccio. Foto Cézaro Luca

Cuando la ambulancia llegó, Álvarez ya no estaba allí.

Las cámaras de seguridad del hotel registraron el momento en el que el argentino abandonaba la habitación, donde luego sería encontrado, debajo de la cama, el cuerpito de Leo.

Martín Ezequiel Álvarez Giaccio había nacido en Buenos Aires, en julio de 1978. Había renovado en 2019 su documentación española que era vigente hasta 2029. Con ella podía moverse sin control terrestre por el espacio de libre circulación dentro de la Unión Europea conocido como Schengen.

La policía catalana encontró su cuerpo este miércoles en una zona boscosa de El Prat de Llobregat, cerca del aeropuerto. El Tribunal Superior de Justicia de Catalunia confirmó que se trata de Álvarez Giaccio.

Antecedente en Tenerife

Su caso provoca tanto espanto como el que generó Tomás Antonio Gimeno, quien luego de decirle a su ex esposa: “No volverás a verlas”, habría sedado en la isla canaria de Tenerife a sus hijas de 6 y de 1 año, las habría arrojado al mar y luego se habría suicidado.

El cuerpo de Olivia, la mayor, fue encontrado 45 días después de su desaparición. No hay noticias de Anna, la menor, ni de Gimeno, su papá.

“Se llevaban bien”

“Se los veía juntos, se llevaban bien, no se los escuchaba discutir. Salían por la calle con el carrito del nene, que era muy cariñoso”, decía a Clarín Amanda, una vecina que lleva más de cuatro décadas en el edificio de la calle Arizala al que los Álvarez Giaccio se habían mudado hace unos tres años.

El edificio sigue custodiado día y noche por un patrullero de los Mossos d’Esquadra, que vigilan la puerta de ingreso y el estacionamiento de enfrente, donde quedó el auto de Álvarez Giaccio.

Dos meses antes del asesinato de Leo, Martín grabó junto a Aurélie un video para el sitio Happy Sleep contando su experiencia con Aurore, una consultora francesa sobre el sueño infantil que vive en Cataluña. Leo llevaba un año durmiendo mal y no dejando descansar a sus papás y el tratamiento de Aurore había provocado noches serenas en la familia.

“Desde la tercera noche Leo ya duerme muy bien”, decía Álvarez en el video con voz serena.

Clarín contactó a Aurore. “Por respeto hacia la familia y por temas de confidencialidad no puedo hablar”, fueron sus palabras.

“Te vas a arrepentir”, había amenazado Martín a Aurélie cuando dejó la casa de la calle Arizala que compartían. Según supo luego la policía, la había intimidado también diciéndole que se suicidaría.

Madrid. Corresponsal.

MG

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