Shock para anunciar un plan y gradualismo para aplicarlo: la receta de una economista argentina de clase mundial para salir de la crisis

Silvana Terneyro se graduó como licenciada en Economía en la Universidad Nacional de Tucumán y desde allí inició una prestigiosa carrera profesional que la llevó entre otras actividades a doctorarse en Harvard y a dictar cátedra en la London School of Economics. En 2017 se ganó un lugar como miembro externo del Comité de Política…

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Silvana Terneyro se graduó como licenciada en Economía en la Universidad Nacional de Tucumán y desde allí inició una prestigiosa carrera profesional que la llevó entre otras actividades a doctorarse en Harvard y a dictar cátedra en la London School of Economics. En 2017 se ganó un lugar como miembro externo del Comité de Política Monetaria del Banco de Inglaterra. Hoy es presidenta, por el año 2021, de la Asociación Económica Europea.

Sus colegas argentinos la consideran una de las más prestigiosas economistas del mundo, más allá de su nacionalidad. Este año le dieron el prestigioso premio Yrjo Jahnson, que entregan la fundación finesa del mismo nombre y la Asociación Europea de Economía (AEE) a economistas menores de 45 años que hayan hecho aportes significativos a la ciencia.

Silvana Tenreyro, en el Banco de Inglaterra.

Terneyro participó este viernes, vía zoom, de las 54° Jornadas Internacionales de Finanzas Públicas que organizó la Universidad Nacional de Córdoba. La invitaron a hablar de los efectos de la pandemia sobre la economía, y allí comparó las diferencias de abordaje entre países desarrollados y no tanto.

Describió cómo los países con más recursos fiscales para volcar a la economía y que más rápido y en forma masiva pusieron en marcha los planes de vacunación fueron los que más pronto empezaron a salir de las cuarentenas. Y también resaltó el enorme daño, presente y sobre todo a futuro, que tuvieron sobre los sectores más vulnerables de la población los cierres prolongados de escuelas.

El panel de economistas que la escucharon este viernes abundó en preguntas sobre el tema de la convocatoria, aunque resultó interesante (motivo de esta nota) cuando las preguntas apuntaron a la acuciante realidad económica argentina, que sufre un estancamiento desde hace diez años.

Ya sobre el final de la charla -que duró más de una hora y media- apareció esta pregunta:

– Si alguien intentara revertir la decadencia económica de la Argentina, debería recurrir al gradualismo o al shock?

En la pregunta, obviamente, estaba implícito el reclamo de un giro drástico en la orientación económica.

A continuación, la respuesta de Terneyro:

– Ah, es una gran pregunta. Creo que el shock debería usarse para anunciar el cambio y mostrar el nuevo plan económico. Sería como decir “acá se acaba lo que teníamos y ahora comenzamos con esto”. Pero ese plan no puede ser inmediato en su instrumentación y tiene que recurrir a un cierto gradualismo, porque hay una gran parte de la población que no tiene las habilidades para adaptarse a lo nuevo. Por eso hay que pensar y aceptar que no puede ser inmediata la transformación, no para todos.

Terneyro explicó: Si estamos hablando de subsidios y transferencias directas a las familias más pobres, hay que anunciar un programa decreciente y no quitarlos inmediatamente, porque hay que llevar a parte de la población que hoy no trabaja a que se interese en cambiar su curso de vida…

La economista lo resumió así: “Gradualismo en lo micro y shock en los anuncios que expliquen el cambio drástico de rumbo (ella dijo “mind frame”).

Terneyro aceptó que no es fácil. “Pero creo que en un país como Argentina, tan complicado, se necesita un gran cambio que puede ser anunciado en modo shock, pero al mismo tiempo acompañado de señales de que habrá compromiso en mantener el rumbo y gradualismo en la adopción de ciertas medidas.”

De todos modos, la economista aceptó que cuando se trata de política monetaria se puede apostar más al shock que al gradualismo, aun en medio de una transición. Puso como ejemplo que se podría empezar con un tipo de cambio fijo para, lograda la estabilización, liberarlo, pero siempre teniendo un plan de cómo hacerlo. “Esto puede anclar expectativas más rápidamente que adoptando un programa de metas de inflación”.

Por eso subrayó que se puede ser gradualista en ciertas medidas y más agresivo en otras. “Si hablamos de subsidios y transferencias a las familias me inclino por el gradualismo, pero también se puede ir por el shock en cambios concretos de política monetaria”.

A su juicio “hay distintas velocidades de implementación. Yo iría más lento en cuestiones de subsidios porque muchas familias muy pobres no pueden verse obligadas a hacer una transición inmediata, hay piezas que no se pueden mover inmediatamente”.

Sobre el final, le preguntaron “por un economista, que solía asistir a estas jornadas, que hoy es candidato a diputado por la ciudad de Buenos Aires y  propone como primera medida eliminar el Banco Central. ¿Es viable ese plan?”. Naturalmente, hablaban de Javier Milei.

Terneyro fue contundente. “No se puede eliminar un Banco Central, un organismo que cumple un rol fundamental proveyendo políticas contracíclicas. ¿Cómo podría vivir un pais sin Banco Central, acaso este señor piensa que los mercados funcionan perfectamente, sin intervención? Creo que no se puede vivir sin Banco Central, sin alguien interviniendo en el mercado cuando se necesita proveer liquidez o disminuir las tasas de interés para facilitar la salida de las crisis. Se pierde una herramienta enorme de estabilización.

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