El Obispo instó a «caminar juntos» y cuestionó a «propulsores de grietas»

«Ninguno solo podemos dar respuestas al clamor y necesidades ni de la Iglesia, ni de la sociedad», enfatizó el obispo de la Diócesis, monseñor Adolfo Ramón Canecín en la misa de la fiesta de Nuestra Señora del Pilar, patrona de la ciudad que fundó el general Manuel Belgrano, Curuzú Cuatiá, por lo que llamó a…

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«Ninguno solo podemos dar respuestas al clamor y necesidades ni de la Iglesia, ni de la sociedad», enfatizó el obispo de la Diócesis, monseñor Adolfo Ramón Canecín en la misa de la fiesta de Nuestra Señora del Pilar, patrona de la ciudad que fundó el general Manuel Belgrano, Curuzú Cuatiá, por lo que llamó a articularse entre todas las instituciones para lograr esas respuestas.

Canecín sustentó su mensaje en tres conceptos, certeza, desafío y experiencia, «todos referidos a María», sobre los cuales expresó respectivas consideraciones. «Certeza como Ella supo tener» para encarar con respuestas inéditas a los desafíos inéditos que atraviesa la humanidad en un cambio de época, «como el que estamos atravesando desde que comenzó la pandemia» y ante «una crisis de la civilización; se está abriendo una nueva civilización después de este cambio epocal», advirtió.

«Ella quiere contagiarnos certezas. En medio de esta cultura posmoderna en la cual hay ideologías que dicen todo es relativo, tan cambiante y efímero, nosotros, los cristianos creemos que hay certezas», comentó y subrayó que «la primera gran certeza es Dios existe y nos ama; de Él salimos y hacia Él vamos»; que «nos ama tanto que envió a su Hijo y se hizo hombre y se quedó con nosotros como Él lo dijo, hasta que se acabe este mundo. Tenemos la certeza de que Él está».

«Pero tenemos que creer como creyó María, así esa certeza se traslucirá en paz y alegría, aún en medio de desafíos inéditos, que son parte, no más, de la condición humana».

«Dios estuvo, está y estará», apuntó y es con esa certeza que frente a esos desafíos se debe articular la acción de las instituciones para dar respuestas al clamor de la sociedad.

De allí la necesidad de hacerlo «sinodalmente», en sínodo, «palabra antigua como la Iglesia, del griego, que significa hacer camino con otro, caminar juntos». Sin embargo, consideró, en la Iglesia y en la sociedad generalmente «queremos cortarnos solos, nos cuesta muchísimo la integración ¡Y este es el gran desafío: caminar juntos!», exclamó. De inmediato parafraseó una expresión «que me encanta repetir de nuestros próceres, San Martín, Belgrano: en esta hora de la Patria -que lo dijeron hace más de 200 años y tenemos que traerla hoy ¡es urgente!- tenemos que sacrificar todo en aras del bien común».

Fue entonces que cuestionó con contundencia a los «propulsores de grietas» en la Argentina e instó a tender puentes de reconciliación.

OFRENDA DEL

INTENDENTE

En la celebración que se realizó por la mañana en el templo de esa parroquia, asistieron autoridades municipales, encabezadas por el intendente, José Irigoyen, quien al concluir el oficio eucarístico en representación de la comunidad ofrendó un ramo de flores que depositó a los pies de la imagen histórica de la Virgen, entronizada junto al altar, como además, seguidamente, la portó en andas hacia el exterior del recinto sagrado, ya que desde allí la trasladaron al hospital donde permaneció hasta la tarde. También participaron mandos superiores de fuerzas militares y de seguridad con asiento en el medio, entre otros representantes de numerosas instituciones.

AGRADECIMIENTO Y CARAVANA

CURUZÚ CUATIÁ. El programa continuó con una caravana vehicular que pasó por las otras dos parroquias de Curuzú Cuatiá y luego en posta con agrupaciones tradicionalistas que trasladaron hasta el hospital Dr Fernando Irastorza a la imagen histórica de la Virgen, que llegó a la incipiente población por pedido de unos vecinos en el año 1790, como recordó el párroco Ariel Giménez

Antes de finalizar la misa, el Sacerdote manifestó que «es signficativo que en esta Eucaristía estén casi todas las instituciones que estuvieron en la primera línea de la lucha contra la pandemia del Covid-19», tras lo cual con énfasis dijo: «Le damos muchas gracias por la entrega en este tiempo que requirió más esfuerzo, más compromiso, más amor; por eso muchísimas gracias. Y por eso quisimos poner sus vidas en manos de nuestra Madre», lo que hizo que todos irrumpieran en aplausos.

Explicó entonces que la imagen sagrada permanecía en el hospital hasta la tarde, «lugar simbólico, emblemático de este tiempo que vivimos de pandemia, para que sea signo visible de la presencia de María consolando, fortaleciendo a su pueblo, sobre todo a esas personas que trabajaron con total entereza en este tiempo», desde donde en procesión la transportaron hasta su templo y donde se celebró otra misa.

La jornada de la fiesta patronal concluyó con un festival en homenaje a la Patrona y en acción de gracias por los 60 años de la Diócesis, cuya sede episcopal está en Goya, con la actuación de Pelusa Canteros, el dúo Chaco Corrientes y Grupo de Buena Fe.

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