El retiro de Seba Nerone: “No me quedó una gota de sudor por dar”

Sebastián Nerone (24 de junio de 1976 en Buenos Aires, Argentina) decidió ponerle punto final a su carrera: esta semana en el Buenos Aires Padel Master jugará su último torneo después de recibir una wild card por parte de la organización. Fueron 30 años en los cuales el deporte fue la columna central de su…

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Sebastián Nerone (24 de junio de 1976 en Buenos Aires, Argentina) decidió ponerle punto final a su carrera: esta semana en el Buenos Aires Padel Master jugará su último torneo después de recibir una wild card por parte de la organización. Fueron 30 años en los cuales el deporte fue la columna central de su vida y que la última puesta en escena sea en Buenos Aires no es casual: para Nerone, el final es en donde partí.

Antes de debutar por los dieciseisavos de final junto con Maxi Grabiel, el ex número 1 del mundo (NdR: lo fue en el 2001 junto con Gaby Reca, previo al reinado de 13 años de Belasteguín y Díaz) visitó la redacción de Olé para transmitir sus sensaciones y repasar lo más destacado de su carrera.

Sebastián Nerone visitó la redacción de Olé antes de su último torneo.

– Estás a horas de jugar tu último torneo después de tres décadas de competencia. ¿Qué se siente?

Es una mezcla de todo. En los últimos días sufro tantos cambios de ánimo que parezco el Doctor Jekyll y Mister Hide porque lloro, me río, me pongo súper contento por el cariño de la gente. Son muchos sentimientos encontrados. Pero lo que me tranquiliza es que una de las mejores cosas que podía pasar era que todo ésto sea en Buenos Aires.

– ¿Cómo fue el proceso que te llevó a tomar la decisión del retiro?

En parte fue sencillo. El primer punto es que cuando este año empiezo a jugar previas por el nivel en el que venía, tengo que empezar a dejar mi casa los domingos a las tres de la tarde para agarrar el coche e irme al torneo. Eso me costó mucho. El otro punto es que hice una pretemporada muy buena en enero y febrero, y en el primer torneo me rompo el isquio. Lo tomé como una señal que me mandó mi cuerpo. Y el tercer punto, pero no menos importante, es que tengo el apoyo tanto de adidas como del Club Fuencarral para seguir ligados a ellos el año que viene, más las retransmisiones de World Padel Tour. Eso me da la tranquilidad de animarme a dar el paso hacia el retiro y encarar el año que viene con seguridad.

– Internamente lo tenías decidido, ¿pero fue difícil salir a comunicarlo?

Es que lo venía procesando desde hacia tiempo. Este año hubo dos torneos que realmente me costaron: Santander y Marbella, ambos casi a principio de temporada. Desde ese momento empecé a masticarlo y sólo quedaba esperar el momento justo para comunicarlo. Pero cuando yo salgo a decirlo en ese video muy emotivo que me hizo World Padel Tour, ya todo mi círculo chico lo sabía. Digamos que era un secreto a voces en el circuito. Entonces al tenerlo ya firme dentro de mi núcleo, después exteriorizarlo se hizo sencillo.

– Y una vez que la noticia salió a la luz, ¿te pegó tanta repercusión?

Lo que me pegó fue otra realidad que es la fuerza que tiene las redes sociales. Hoy me escribe gente que no me ha visto en su vida y te dice que te admira y que en un futuro quiere ser como vos. Y yo pienso “pero si no me conoce en nada”, y a la vez agradezco un montón. A mí me sobrepasó tanto cariño y tantas muestras de afecto.

– ¿Por qué elegís Buenos Aires para tu despedida?

Primero por una cuestión emblemática: soy de Buenos Aires, nacido en La Paternal, por lo que jugar delante de mi familia que no tiene la posibilidad de verme competir desde hace muchos años es algo que me moviliza. Y segundo, porque esta temporada cayó en uno de los últimos torneos del año, por lo que hacerlo no era que me generaba retirarme en agosto y perderme la segunda mitad del año. Estamos a fines de noviembre y era un momento ideal.

– Uno de los mensajes que más me gustó de los que tanto recibiste fue de Juan Martín Díaz, que puso que “habiendo sido número uno, tuviste la grandeza de seguir compitiendo con la misma pasión aún estando en previas”.

Y el martes voy a competir, eh. En mi cabeza no está que sea el último partido de mi carrera y voy a estirarlo lo máximo posible. Si me toca perder, que sea porque los rivales son mejores. Pero yo a Buenos Aires vengo a competir más allá de todo el factor emotivo. Así lo tomo desde los 14 años y será hasta mi último día como profesional. Hoy temprano fue a entrenar, luego descansaré como se debe y en La Rural saldré a ganar como siempre. No concibo al deporte de otra manera e hice del pádel una forma de vida.

Este martes debutará en el Buenos Aires Padel Master, el cual será su último torneo como profesional.

– ¿Te da miedo cuando te empiece a faltar eso?

Hoy no. Quizás en 20 o 30 días, cuando empiece la pretemporada, sí. Vos pensá que va a ser la primera vez después de 30 años sin una pretemporada. Quizás ahí sienta que le falta algo a mi vida pero a día de hoy, no. La verdad es que el plan es irme del pádel pero no muy lejos: tengo proyectos dentro del pádel y pretendo estar abocados a ellos. Ya te digo que últimamente la competencia se me estaba haciendo pesada y, si bien la asumía como mi profesión, me estaba costando sobrellevar el día a día. Entonces por ahora no lo estoy padeciendo tanto.

– ¿Ya empezó ese momento de reflexión y de mirar todo el camino recorrido?

Es bastante más de la mitad de mi vida ligado al pádel y me ha dado literalmente todo: no solamente las satisfacciones deportivas, que son las máximas ya que he logrado casi todo, sino también la de haber formado una familia. Yo conocí a mi mujer a través del pádel y llegué a lugares que nunca había soñado. Haber salido de Argentina, que desde acá dar ese paso cuesta muchísimo porque al mundo lo miramos para arriba, y haberme mantenido tanto tiempo en la competencia me satisface infinitamente. En resumidas cuentas, el pádel es todo en mi vida.

– ¿Y te animás a hacerle una autocrítica a algo de su carrera?

Más que autocrítica, a mí me hubiese gustado estar en mi plenitud con todas las tecnologías aplicadas que existen hoy. El pádel de hace 30 años era totalmente distinto a éste y valoro que supo adaptarme a tantísimos cambios. Creo que, por mi disciplina y mi compromiso, hubiese sido aún mejor si tenía a mi alcance tantos recursos como los que existen ahora. O por ahí no, no lo sé. Pero sinceramente no tengo nada para reprochame: habré pifiado en alguna táctica o en alguna decisión pero verdaderamente no me quedó una gota de sudor por dar.

– ¿Cuál es el momento que destacás de tu carrera?

Siempre nombro tres. Uno es con Gaby Reca en 2001 cuando ganamos el Internacional de Madrid, que era el torneo que todos querían ganar, y quedamos número uno del mundo. El segundo es con Cristian Gutiérrez, con quien jugué cuatro años y ganamos el Master Final de 2008. Y el tercero es haberle dado a la Selección Argentina el tercer punto del Mundial de Palma de Mallorca con Maxi Grabiel, que nos coronó campeones. Son mis tres grandes hitos si es que tengo que resumir mis 30 años.

– El pádel está viviendo una nueva gran explosión. Es como que te vas en el mejor momento de la fiesta…

Jaja, sí pero es también el físico el que me dice: “Me estás dando una paliza bárbara desde hace 30 años”. Yo creo que World Padel Tour ha hecho, hace y hará un gran trabajo con el pádel porque si no al deporte no le saldrían tantas novias, ya sea gente que quiere circuitos, fondos de inversión que quieren poner dinero y todo lo que conocés. Hoy ves una retransmisión de World Padel Tour y es del calidad. Y eso seduce. Lo que estás diciendo lo pensé, pero la realidad es que tengo 45 años e irme a jugar otro circuito u otros torneos sueltos no le suma nada a mi trayectoria. Es más: creo que la empañaría. Entonces, ¿qué voy a hacer? ¿A cambiarme de circuito para jugar un año más, dos años más? Tengo 45 y pienso que es el momento indicado.

– Antes hiciste especial hincapié en el apoyo de tu familia. ¿Quiénes son los que estuvieron siempre, aún cuando los resultados no acompañaban?

Aunque puede resultar repetitivo, insisto en Mar, mi mujer, porque los últimos años de profesional no fueron los mejores y fue donde más sinsabores tuve. Y llegar a casa, donde te esperan con una sonrisa cómplice, con un chiste o con acompañamiento es vital. Los deportistas que volvemos al hogar siendo derrotados necesitamos un entorno agradable que rápidamente te ponga en positivo de nuevo y Mar lo crea. Eso es fundamental y ha sido vital en mi carrera. Y lo otro: entiendo que el amor de una madre es incondicional pero sin la mía me forjó muchísimo. El apoyo de siempre llamarme, de decirme que no baje los brazos y que no me rinda fueron construyendo este carácter que hoy todo el mundo que me conoce lo alaba, pero tiene atrás una buena base. Entonces estas dos personas han sido un pilar fundamental en mi carrera, más allá de mis compañeros.

– La frase de que detrás de cada hombre con éxito hay una mujer, en este casi aplica por dos…

Te diría que por cuatro. Sumá a mis dos hijas, que hacían que cada vez que perdía quiera volver volando a casa para estar con Valentina y con Camila.

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