Un juez otorgó la adopción plena de una adolescente al hombre que la crió: “Interpreté lo que querían”

Dicen que el amor todo lo puede y en este caso fue el motor para obtener un fallo muy significativo. “El afecto es tan grande que se lee en cada hoja de este expediente. Solo interpreté lo que realmente querían”, dijo el juez Civil, Comercial, de Conciliación y Familia de Córdoba, Lucas Funes, que, con esas palabras, decidió dar la adopción plena de una adolescente de 14 años a su “papá del corazón”.

La lucha comenzó en 2014, cuando el adoptante -identificado como A.G.C.H- se presentó ante la Justicia con el fundamento de que el papá biológico de A. nunca se había hecho cargo. Además de no mostrar interés por entablar un vínculo, tampoco cumplía con la cuota alimentaria.

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Sin embargo, el progenitor intervino en la causa, intentó justificar su ausencia y rechazó los argumentos: “Decía que no podía tener una relación por la distancia que tenía”. De acuerdo a lo reconstruido en el caso, el hombre vivía a más de 600 kilómetros de la localidad cordobesa de Huinca Renancó, donde vive la menor, pero luego se mudó a Europa.

Por otro lado, declaró que su expareja se interponía entre su hija y él y que no permitía una relación “fluida”. La investigación mostró que en realidad nunca había intentado acercarse ni formar parte de la vida de la chica. “Estamos en época de redes sociales. La distancia física no es un obstáculo para una relación. Podría haber tenido gestos, llamados que, según las pruebas, no existieron. La comunicación entre padres e hijos no es una excusa”, manifestó Funes en diálogo con TN.

En ese sentido, el magistrado cuestionó la actitud del hombre que se había concentrado más en “impedir la adopción que en acercarse verdaderamente a su hija”.

El fallo de un juez cordobés que permitió la adopción plena de una adolescente a su papá del corazón. (Foto: Pixabay)

El fallo de un juez cordobés que permitió la adopción plena de una adolescente a su papá del corazón. (Foto: Pixabay)Por: SewcreamStudio | Getty Images/iStockphoto

Para avanzar en la decisión, la palabra de A. fue fundamental y contundente a lo largo de los años. Ese deseo de ser hija de A.G.C.H. se demostraba no solo con su testimonio, sino con sus actitudes. Desde hacía varios años, había empezado a firmar sus documentos y tareas escolares con el apellido de su papá adoptante.

“Su opinión era responsable, consciente y sostenida en el tiempo. Tenía el deseo de ser efectivamente la hija de ese señor y él de ser su padre. Es que, en los hechos, fue el que siempre estuvo presente en su vida, en un sostenimiento afectivo y económico”, explicó el juez.

En esa línea, agregó: “Ella demostró decisión y una soltura que me convenció. Fueron varias entrevistas que hicimos, junto al equipo interdisciplinario, y tuve ese acto de responsabilidad de cotejar su opinión en diferentes momentos de su crecimiento para que sirva como elemento probatorio de su elección”.

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Finalmente, dentro de la adopción de integración, el juez no optó por la adopción simple -es decir, que no genera parentesco con la familia del padre adoptante-, sino que firmó la adopción plena: “Se da estado de hija biológica. Es una figura que habla de la generación de vínculos a través de la cercanía y del cariño, ya que ella ya se sentía sobrina de sus tías y nieta de sus abuelas afín”.

La causa se demoró por motivos ajenos (se jubiló la magistrada que estaba a cargo de la causa y el Código Civil y Comercial sufrió una modificación). Por eso, para Funes, el fallo -que tiene algún antecedente en el país, pero que no es común- vino a legitimar algo que en la vida real ya se daba hacía varios años: “Solo voy a reflejarlo en los papeles”.

El emotivo mensaje del juez: “Querer ser hija y papá es algo que sale de sus corazones”

A la hora de comunicar si decisión, el juez eligió una emotiva dedicatoria: “Cómo juez, no soy -ni debo ser- protagonista de nada, sólo interpreté lo que realmente quieren A. y AGCH, quienes verdaderamente son los destinatarios principales de lo aquí producido. Es así, que puedo materializar esta bella historia”.

La primera parte del escrito estuvo dirigida hacia la adolescente: “Soy Lucas, vos ya me conoces. Viniste a charlar conmigo y con Ignacio, varias veces a tribunales. Vos sabés que, hace ya un tiempo, AGCH -con el apoyo de tu mamá-, hizo un pedido, que tenía que ver con tus deseos. Por eso, se inició un trámite, hubo muchas pruebas que se tuvieron en cuenta, pero principalmente vos en persona me dejaste en claro lo que querías. Te noté tan convencida, que no me quedaron dudas: querés ser hija de AGCH, como que AGCH quiere ser tu papá”.

En ese sentido, remarcó: “Que, desde chiquita, él te brindó su cariño, te protegió y cuidó siempre, estuvo en tus cosas del cole, en los momentos lindos, como en los feos. ¡Hasta te hizo hincha de San Lorenzo! Mirá que comparten cosas… Pero, ¿sabes qué?, van a compartir muchas cosas más, a partir de ahora. Creo, que quieran ser hija y papá, es algo que sale de sus corazones y que es lo que está pasando en sus vidas. Por eso, es que sólo voy a reflejarlo en los papeles”.

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“Deseo, que ese vínculo que formaron, crezca día a día, de manera responsable. Ya podés decirle oficialmente papá a AGCH y además, con la tinta del color que más te guste, escribir: A. G. B. ¡Felicitaciones!”, celebró.

Asimismo, un sentido mensaje también recibió el flamante padre: “Qué decirte a vos. De la causa, se nota que sos un padre en la práctica. Que rendís y aprobás un examen todos los días y te ganaste el título. A. te dio ese título, esos de los que más cuesta conseguir y que da la gran responsabilidad de mantener. Desde un abrazo y un beso, desde estar cuando tenés que estar y decir lo que tenés que decir. El afecto es tan grande, que se lee en cada hoja de este expediente. Es así que: ¡FELICITACIONES PAPÁ AGCH!”.

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