Por qué esta corrida del dólar blue a $ 1.000 es muy diferente de las anteriores

En la Argentina de estos días el coqueteo con la hiperinflación asusta.

El dólar blue superando $ 1.000 (el jueves cerró a $ 980) y la brecha cambiaria 170%, la tasa de riesgo país en 2.600 puntos básicos y un fuerte repunte de la tasa de los futuros de dólar ponen en evidencia el alto nivel de incertidumbre a días de la elección presidencial.

Los contratos de futuros del dólar saltaron de 48% a 112% a diciembre marcando la expectativa del mercado respecto a una devaluación para fin de año.

Además, con el 12,7% de aumento del costo de vida en septiembre y del 12,4% de agosto, la inflación se devoró la suba del dólar oficial de 22% del día posterior a las PASO.

Esa absorción de la mejora de la competitividad de la devaluación fue determinante para que, en lo que va del octubre, el Banco Central haya comprado US$ 527 millones y haya tenido que vender US$ 693 millones. Todo dólar que le entró resultó insuficiente para abastecer, a $ 350 del oficial, la demanda.

Entre enero y septiembre el gobierno ya lleva destinados US$ 2.500 millones al intento de mantener bajo control a los dólares financieros y ahora llega uno de los momentos decisivos: la previa de las elecciones.

El ministro-candidato Sergio Massa limitó las operaciones de dólares financieros a argentinos, le limitó a los bancos posibilidad de comprar divisas y aumentó la tasas de interés a 133% anual (11,1% mensual) para los depósitos a plazo fijo después que en septiembre esa tasa fue 2,6% negativa en términos reales.

A esas cuestiones técnicas, Massa le sumó grupos de inspectores de la AFIP en el microcentro en el intento de hacer más visible su accionar para frenar al dólar blue. Fue poco efectivo pero cabe esperar que todo se repita a cuatro días hábiles de la elección.

Las corridas cambiarias y disparadas del dólar en las semanas previas a las elecciones son ya un clásico argentino que responde, entre otros tantos motivos, a que los oficialismos tratan de atrasar el precio del dólar, buscando mejorar el poder de compra de los ingresos de la gente y tratando de expandir el consumo.

Massa lo intentó fijando el dólar oficial en $ 350 después de haber devaluado 18% el peso. Pero la devaluación y el plan «Platita» (inyección de $ 2,5 billones) trasladaron todo rápidamente a los precios y la sensación de descontrol se adueñó de las expectativas.

En ese caldo de cultivo surgen dos de las declaraciones más explosivas de Javier Milei: 1) «cuanto más suba el dólar será más fácil dolarizar» 2) «El peso es excremento», recomendando a los ahorristas que no lo hagan en la moneda nacional.

Tanto Sergio Massa (ministro a cargo) como Patricia Bullrich (candidata de Juntos por el Cambio) condenaron los dichos de Milei, pero el daño ya está hecho.

En el caso del ministro, porque se quedó sin dólares (las reservas del Banco Central son US$ 7.000 millones negativas), apretó el cepo cambiario al máximo (casi el único instrumento que le queda) y a su propuesta de clavar el dólar oficial en $ 350 la pasaron por arriba.

El mercado transita una nueva corrida, pero con la agravante de que el candidato con más chances en la elección presidencial del 22 no tiene ninguna intención de hablar en favor de estabilizar el tipo de cambio ni de defender al peso como moneda de ahorro.

La propuesta de dolarización de Milei pone al precio de los dólares libres en un terreno desconocido, además, porque el líder libertario ya dijo que, si gana la elección, la dolarización será al precio de mercado que tenga la divisa.

A ese mar de dudas se agregan miles, pero una central es ¿cuántos dólares tendrá previsto conseguir Milei para dolarizar la Argentina?

Hay cálculos técnicos que sostienen que necesitaría entre US$ 26.000 y US$ 35.000 millones, dos cifras muy elevadas para un gobierno de la Argentina en estos días.

Cuando más dólares consiga, menor sería el tipo de cambio resultante para dolarizar, pero todo eso hoy forma parte del círculo de la enorme incertidumbre que caracteriza al futuro argentino.

En $ 1.000 el precio del dólar blue está por encima del nivel que le asigna cualquier análisis técnico tradicional, pero la posibilidad de un cambio fuerte de reglas de juego y régimen monetario impide sacar conclusiones categóricas.

El domingo 22 se votará y el 23 se empezará a correr el telón de un nuevo e incierto, como pocas veces, escenario.

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