«Están acá, están acá»: el último mensaje de una cordobesa desaparecida junto a su familia tras el ataque de Hamas a Israel

Karina Engelbert tiene 51 años y dos hijas, de 11 y 18. Nació en Córdoba pero vive desde hace tiempo en Israel con su esposo y parte de su familia. El sábado 7 de octubre su vida cambió para siempre. Vivió en primera persona los ataques terroristas de Hamas. Desde ese día, figura como una de las argentinas desaparecidas. No se sabe nada de ella ni de sus familiares. La última localización de su celular la ubicó en Gaza por lo que las autoridades creen que fue secuestrada. Una estremecedora última comunicación por celular con dos de sus hermanas genera aún más incertidumbre.

Karina vivía con su esposo Ronen Engel (54), y sus hijas Yaval (11) y Mika (18) en el kibutz Nir Oz, al sur de Israel y a pocos más de 2 kilómetros del límite con Gaza. Esa zona fue una de las atacadas durante la incursión terrorista. Hubo muertes, secuestros y casas incendiadas. En otras ciudades más alejadas de la franja residen sus otros tres hermanos: Paola, Diego y Romina, la más chica.

«Todo empezó a las 6.30 cuando nos despertamos con sirenas. Estamos acostumbradas a mandarnos mensajes para saber cómo estamos», comenzó su relato Romina, sobre el intercambio de avisos por celular con Karina.

Romina reside en Ofakim, unos 46 kilómetros al este de Nir Oz. En un momento de la mañana, le escribió: «Karina, tené cuidado porque yo acá estoy escuchando tiroteos y gritos en árabe». Cerca de las 9.30, recibió la alarmante respuesta de su hermana: «Tené cuidado, están acá». Desde ese instante, perdió todo tipo de comunicación.

Romina, hermana de Karina Engelbert. Foto: El Doce TVRomina, hermana de Karina Engelbert. Foto: El Doce TVSegún contó Romina a medios cordobeses, Karina también pudo tener un último y breve diálogo con otra de sus hermanas: «Paola la llamó y la pudo escuchar gritando ‘están acá, están acá’. Y no se supo más nada».

A Romina, que es maestra jardinera y se fue hace 35 años a Israel, se le quiebra la voz y sus ojos se le llenan de lágrimas al recordar el dramático episodio acontecido hace 12 días. Las autoridades le llegaron a tomar muestras de sangre para ver si el ADN coincidía con alguna de las víctimas. Muchas de ellas todavía no pudieron ser identificadas. Sin embargo, por estas horas, creen que Karina está secuestrada con su familia.

«No tienen nada en concreto, pero lo que se sabe es que el teléfono está allá, en lo de Hamas, en Gaza. Allí apareció la localización del teléfono de mi hermana y el marido», reveló Romina, quien se mostró preocupada también por la provisión de medicamentos.

«Karina recién salió del cáncer, luchó como una leona para salir y andá a saber si está luchando allá. El marido es diabético, Mika es postraumática. Todos necesitan remedios», detalló en díalogo con El Doce. Y reflejó conmovida: «Las nenas son amorosas. Es difícil no sentirlas al lado mío. Hace 12 días que no tengo eso y no sé cuándo lo voy a tener».

«Tengo muchas cosas en la cabeza que me dan vueltas y no puedo pensar cómo van a hacer para traerlos, solo quiero que los traigan y poder abrazarlas y que mi hermana me siga retando por cosas que digo o que me haga los alfajores más ricos que sabe hacer», agregó.

Vivir en estado de alerta

«No es fácil estar en una situación así», cuenta Romina sobre las constantes alertas que reciben por parte de las autoridades israelíes. Es que la tensión y los combates continúan. Por eso, dice, ya se «acostumbraron» a entrar al refugio con su esposo y sus cuatro hijos, de 19, 16, 14, y un bebé de un año.

«Tuvimos que cerrar ventanas, persianas, estar en silencio y sin luz para que creyeran que no había nadie en en la casa. Siento que estoy en una película de la que no puedo despertar. Recién una semana después pude abrir una ventana», grafica la cordobesa en conversación con La Voz del Interior.

No obstante, sigue sin salir de su casa. Sólo lo hizo su marido para ir a trabajar o a comprar al supermercado. «Toda la ciudad está casi desierta, con todo cerrado. Hay gente que se pudo ir», explica Romina, que no sólo sufre por la desaparición de su familia. Los mismo ocurre con amigos y alumnas de su jardín.

Palestinos con un vehículo blindado israelí destruido en la valla fronteriza de Gaza. Foto: APPalestinos con un vehículo blindado israelí destruido en la valla fronteriza de Gaza. Foto: AP«Hay dos nenas mellizas del jardín secuestradas, con los padres. También una amiga con dos bebés pelirrojos, que se vieron en algunas fotos. Y a cada rato recibo otro mensaje sobre alguien que no se encuentra o que está muerto», señaló.

Y concluyó: «No tengo tiempo para pensar en cosas políticas. No tenemos la culpa de nada, no la tienen los chicos, los bebés, las mujeres, personas ancianas… No tenemos la culpa de todo lo que está pasando. No sé por qué toda esa maldad».

D.D.

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