viernes, 19 julio, 2024

Qué es mejor para las jubilaciones: ajuste por inflación o por salarios y crecimiento de la economía?

Aplicar la movilidad por inflación mejora inicialmente los haberes respecto a lo que ocurriría con la ley actual de movilidad de Alberto Fernández. Pero si la inflación baja y se recupera la economía –la apuesta de Javier Milei- los haberes evolucionarían por debajo de lo que surgiría de la actual fórmula de movilidad (AF)

Así señala un Informe de los especialistas, Marcelo Capello y María Laura Caullo, de la Fundación Mediterránea para quienes “cuando la inflación se desacelera y mejora el PBI, las fórmulas de movilidad usadas en el pasado generan mejoras en los haberes reales porque en estos casos los salarios y la recaudación tienden a ganarle a la inflación”

Por su parte, “en términos de gasto público se leería a la inversa. Manteniendo la actual ley de movilidad (la de AF) al inicio se ahorraría más en jubilaciones, pero a mediano y largo plazo se gastaría más. Claro que, si el escenario económico futuro resulta en algún momento en inflación creciente y PIB que cae, las anteriores conclusiones se invierten”.

A su vez IDESA (Instituto para el Desarrollo Social Argentino) dice que “lo más importante es que comenzar a actualizar por inflación frena la licuación, pero perpetúa las pérdidas acumuladas desde el 2017.

En marzo 2024, las jubilaciones (sin considerar el bono) son un 23% inferiores en términos reales respecto al promedio del 2023 y un 50% inferiores respecto al promedio del 2017. “Esta es la situación en la que se aplicaría un cambio en la regla de movilidad.”, según IDESA.

En consecuencia, para los jubilados la mejor opción sería combinar ambas alternativas: para que los haberes no se sigan deteriorando hacia adelante (en este caso, hasta junio momento final del empalme de fórmulas) es conveniente el ajuste mensual por inflación desde abril y continuar luego por inflación y por salarios y crecimiento de la economía, de ambos el mayor.

A su vez, por el fuerte retroceso de los últimos años, en el arranque habría que determinar un sendero de recuperación de lo perdido para que la pérdida de los últimos años no se perpetúe o pase a ser de “por vida”.

Según el Informe de la Fundación Mediterránea:

El gasto en jubilaciones evolucionó con tendencia creciente entre 2004 y 2017, tanto por mayor cantidad de beneficiarios a partir de las moratorias, como por varios años de mejoras reales en los haberes. En 2015, las erogaciones alcanzaron un 8,9% del PIB, el doble que en 2004. No obstante, en 2017 se ubica uno de los picos de la serie, donde los desembolsos en jubilaciones fueron de 17,7 billones de pesos (9,5% del PIB).

A partir de 2017, el gasto en jubilaciones fue decreciendo todos los años en términos reales y casi siempre respecto a la producción del país. (PBI).

El año 2023 cerró con un gasto en jubilaciones comparable al de 2012, representando 7,7% del PIB. Con respecto al año 2015, el gasto cayó un 11,1% en términos reales y se redujo en 1.3 puntos del PIB, pasando de 8.9% en 2015 a 7,7% el último año

Si el objetivo de la fórmula de movilidad es preservar el poder adquisitivo de las jubilaciones en el tiempo, brindando certidumbre a sus beneficiarios sobre la evolución de sus poderes de compra, resulta conveniente utilizar la inflación como regla de movilidad, con el menor rezago posible.

Si en cambio, el objetivo es que las jubilaciones evolucionen en forma similar a los salarios, los haberes reales van a mejorar si el PBI y la productividad crecen a largo plazo, pero decrecen en caso contrario.

A partir de 2018, los haberes jubilatorios reales perdieron poder adquisitivo con mayor frecuencia, generalmente coincidiendo con caídas del PBI y aceleraciones de la inflación.

En este contexto recesivo e inflacionario (estanflación), resultó común que los incrementos en los haberes no lograran equiparar el alza de precios, provocando una merma en los ingresos reales de los jubilados.

Los resultados negativos de la movilidad (caída real de haberes) que se dieron en tales años se explican por dos motivos: en primer lugar, las variables utilizadas en la fórmula de movilidad, como salarios y recaudación, aumentaron menos que la inflación, provocando caídas reales en los haberes, pese a los ajustes. Luego, los rezagos con que se aplica la movilidad, actualizando los haberes con datos de inflación, salarios o recaudación pasada y menores a los valores actuales, agravaron el deterioro.

Por el contrario, cuando la inflación se desacelera y mejora el PBI, las fórmulas de movilidad usadas en el pasado generan mejoras en los haberes reales, porque en estos casos los salarios y la recaudación tienden a ganarle a la inflación.

En la comparación interanual del primer trimestre 2024, suponiendo una tasa de inflación para marzo de 2024 medio punto por debajo de la ocurrida en febrero y una evolución salarial del 13%, la movilidad previsional resultaría del 118%, frente a una suba de los salarios de los trabajadores estables del 192% y una inflación interanual del 211%.

SN

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