Ricardo Bochini: la noche del otro Diez

«Una noche el cura paró el casamiento de la hija de un dirigente para saludarme. El dirigente nos había invitado a varios jugadores y estábamos en la iglesia, tranquilos, cuando el cura dice: ‘Un momento, quiero saludar al mejor jugador que ví’, dijo, y yo no sabía dónde meterme», cuenta Ricardo Bochini a los pocos minutos de iniciado su programa por streaming, Gambeteando una Bocha. La anécdota fue el punto de partida para las poco más de dos horas que duró la propuesta que se vio en directo (y que está disponible) a través del canal oficial de Bochini en YouTube.

Gambeteando una Bocha apunta a un público futbolero en un formato poco original: la mesa con amigos que se cuentan historias alrededor de un asado. Pero la presencia de Bochini es la que aporta la diferencia, porque las charlas se desarrollan sin el profesionalismo acartonado habitual. Bochini hace de Bochini y los invitados hacen de sí mismos. En este caso, la primera reunión contó con el actor Pablo Echarri, los cantantes L-Gante y Emanero y Guillermo Cóppola. Entre ellos, el periodista Khaled Hallar hace las veces de coordinador con preguntas que sirven de disparador para que el Bocha cuente anécdotas.

El programa es producido por Rocío Ballarino y Maximiliano Gallo, representante y amigo del Bocha. «Lo veo muy feliz con la propuesta. Está súper enganchado, y ahora más por la repercusión que tuvo el primer envío», le dice Gallo a Página 12. El productor además anunció que hay tres programas grabados que se irán subiendo cada jueves a las 20.30. En el próximo aparecerán el Beto Alonso, el chaqueño Palavecino, Lío Ferro, Julián Serrano y Brian Lanzellotta. En el tercero, Oscar Ruggeri, Bebe Contepomi, Matías Alé, Cucho Parisi y el youtuber Ezzequiel (Ezequiel Consevik). En el cuarto, Daniel Bertoni, Daniel Arcucci, Piti Fernández (Las pastillas del abuelo), Tobías Medrano y Matías Rapen (La T y la M) y Hernán Drago.

Con una escenografía que alude a Bochini y a Maradona (Gallo trabajó anteriormente con Diego), Gambeteando una Bocha se inicia con el protagonista bajando de un auto y yendo directo al quincho junto a Hallar, donde los espera un parrillero. De a uno, van llegando los invitados y empieza la ronda de cerveza y picada. Anunciantes hay a montones y para todos los gustos.

En esta primera propuesta, un Bochini acartonado se fue soltando de a poco hasta que pareció no sentir la presencia de las cámaras. Claro que para esto lo ayudaron el propio Coppola y sus anécdotas de la noche porteña y de Maradona, además de aprovechar para anunciar una posible segunda temporada de El representante. Echarri aportó lo suyo como fana del Rojo y del Bocha («nunca voy a olvidar que estuvo en el velorio de mi viejo», recordó). L-Gante aludió a su detención e hizo hincapié en los muchos consejos que le dieron y recordó que lo fueron a visitar los cantantes Pablito Lezcano y Fidel Nadal: «Fanático de Independiente, Fidel, me llama siempre», interrumpió un Bocha cada vez más animado.

«Jugué muchas finales pero ese partido con Talleres (verano del 78; Independiente campeón del Nacional en Córdoba) fue increíble por todo lo que pasó», dijo Bochini tras ser incentivado por Echarri para recordar alguno de sus encuentros más importantes. A partir de ahí, el Bocha y los demás se fueron soltando y el programa fue de menor a mayor. Vale aclarar, en este punto, la prodigiosa memoria que tiene el Bocha.

Bochini y Cóppola coincidieron al señalar que después del de México 86, «el mejor Maradona fue el de (el programa) La noche del 10». Y se rieron cuando el Bocha rememoró un partido a beneficio en el que participó el elenco de Marcelo Tinelli. «Había entrado a jugar El oso Arturo. Le dí un pase e hizo un gol», río. Y estallaron las carcajadas cuando agregó que alguien dijo «¡éste le hace hacer goles hasta al Oso Arturo!».

Después fueron a un living con TV gigante en el que repasaron goles de, claro, Bochini. Se vio el que le hizo a la Juventus en Italia para la primera Intercontinental de Independiente, en 1973; otro a Estudiantes en la Libertadores de 1984 (ganó el Rojo 4 a 1) y el del 30 de noviembre del 86 a Racing (2 a 2). «De los equipos extranjeros me hubiese gustado jugar en el Real Madrid. Es el mejor». Y agregó que tras el partido ante la Juventus, con 19 años, le hablaron para jugar en ese conjunto italiano: «Pero en ese momento no estaba abierta como ahora la llegada de los extranjeros. Igual, nunca dije que quería ir. Tampoco se pagaba la plata que se paga hoy. Hoy en día, me tendría que haber ido afuera. No teníamos representante en esa época».

El final de Gambeteando una Bocha fue con un partido de fútbol-tenis, más anécdotas, firma de recuerdos, algún sorteo y un show de L-Gante. Fue una buena noche para el futbolero pero sobre todo para el hincha del Rojo, una manera de hacerle el aguante al ídolo que tanto les dio. Y les sigue dando, aún fuera de la cancha. 

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