La historia del logo de AC/DC: el diseño de inspiración ‘celestial’ que se basó en la Biblia de Gutenberg

Es una de las bandas de mayor éxito en la historia del rock duro, con 200 millones de álbumes vendidos a lo largo de casi 50 años de trayectoria y un buen puñado de canciones que se han erigido en himnos del género, pero ha sido su logotipo, cuyo diseño se basó en las letras de la Biblia de Gutenberg, el que ha trascendido al mundo de la música, convirtiéndose con el paso del tiempo en un icono de la cultura popular.

Un logotipo es hoy un elemento crucial en un mundo en el que la imagen es cada vez más importante. Hace ya décadas que especialmente los grupos de rock entendieron que ese emblema era un medio imprescindible para transmitir su identidad y su estilo musical. Y también para diferenciarse y resultar reconocibles en cualquiera de los escenarios o países donde actuaran o donde se vendieran sus discos.

En el caso de AC/DC hay que retrotraerse a 1973, el año en el que los hermanos Young, Angus y Malcom, llegados a Australia con su familia desde Escocia huyendo de la pobreza, deciden por sugerencia de su hermano mayor George crear una banda de rock.

La máquina de coser

El nombre del grupo lo eligieron Malcom y Angus después de leer las siglas AC/DC en la parte trasera de la máquina de coser de su hermana Margaret. Así de sencillo. Se trataba de una simple inscripción sobre la superficie del aparato, que indicaba que este tenía un adaptador que transformaba la corriente alterna del enchufe de la pared de una casa en la corriente continua que necesitaba para funcionar. Y ese aspecto eléctrico y de energía encajaba a la perfección con su estilo musical.

En el primer videoclip de la banda, que data de 1974, ya aparecía el nombre del grupo en un logo algo rudimentario, probablemente hecho por ellos mismos, en los bombos de la batería. Las siglas AC y DC figuraban separadas, cada una de ellas en el interior de un cubo (figura geométrica) y con un rayo en el centro, pero por encima de las siglas, sin dividirlas. En ese instante, aunque por poco tiempo, el vocalista de la banda es Dave Evans. En su lugar llegaría unos meses más tarde el siempre recordado Bon Scott.

Con la aparición de su primer trabajo discográfico, High Voltage (1975), que vio la luz inicialmente sólo en Australia, el logotipo experimentaba ya una pequeña sofisticación. Se trataba ahora de unas letras gruesas de color negro, muy pegadas y consistentes. Un rayo naranja figuraba en medio de las dos partes del nombre.

Un año más tarde, el grupo sacaba su segundo disco, de nuevo únicamente en el mercado australiano, T.N.T. (1976). El logo aparecía esta vez en color naranja al modo de las letras que resultan al difuminar un spray sobre una superficie utilizando una plantilla. Aún no se apreciaba la mano de un creativo. La formación parecía estar más centrada entonces en saborear ya un cierto éxito en su país.

Fichaje por Atlantic Records

Fue precisamente entonces cuando llegó la llamada a su puerta de Atlantic Records, una compañía discográfica que ayudaría desde ese instante a la formación australiana a expandir su música por el mercado internacional. Mientras, Albert Records se seguiría encargando por el momento de su difusión local en Australia.

Una figura importante en la discográfica estadounidense Atlantic Records era la de su director creativo, Bob Defrin, que trabajó durante décadas con los hermanos Young como responsable del diseño de las portadas de sus discos. Defrin contactó con un joven diseñador gráfico de 24 años para que creara una tipografía que diera personalidad a las siglas del grupo. Se trataba del californiano Gerard Huerta, que ya había trabajado antes para CBS récords en el diseño de portadas de grupos de renombre. Suyo es el logo que aparece en la edición internacional de High Voltage en 1976, que reúne temas de los dos primeros trabajos de AC/DC ya publicados en el mercado australiano. Ahora, las letras retornan al negro y llevan un borde verde, las partes AC y DC están inclinadas en sentidos contrarios y el rayo que las divide es blanco con bordes amarillos.

Portada de ‘High Voltage’. / ARCHIVO

1977, el año clave

Se trataba de un trabajo de mayor enjundia, menos tosco, pero no sería el definitivo. El año clave es 1977, cuando con la aparición del nuevo álbum Let There Be Rock, Gerard Huerta dio con la tecla y diseñó el logo de AC/DC que ha llegado hasta nuestros días. Las letras pasaron a ser angulares, incluyendo un remate romboide de la letra A. Pero, ¿de dónde había nacido la inspiración de Huerta que resultó tan longeva y exitosa a la postre? Según reconoció el propio creativo, de la Biblia de Gutenberg, por lo que, aunque el trabajo y el modelo fueran estrictamente terrenales, no podían negarse en su origen una especie de iluminación o inspiración celestial.

Portada de ‘Let There Be Rock’. / ARCHIVO

El joven creativo escogió unas letras góticas porque pensó que irían bien con la portada en la que trabajaba Defrin, con la banda tocando bajo un cielo oscuro. “Cuando estaba en CBS, hice algunas letras para la portada de un álbum para Blue Öyster Cult llamado On Your Feet Or On Your Knees. Por alguna razón, conecté la idea de usar letras bíblicas para este logotipo, pero representándolo con un bisel y en metálico. Había hecho estas letras inspiradas en Gutenberg y cuando llegó el momento de hacer las letras para AC/DC, utilicé el Gutenberg con un giro. Es naranja, tiene biseles y hay todas las líneas rectas. No hay curvas. Es muy nítido«, narraba Huerta para el portal Smashing Magazine.

De alguna manera, el logo de AC/DC contribuyó a que la tipografía gótica se convirtiera en una especie de modelo para los grupos y artistas del género. Así lo reconocía su propio diseñador tiempo después: “He vuelto antes de eso para ver si se hizo algo así y realmente no he visto nada. Se convirtió en el aspecto definitorio del heavy metal«.

Sin embargo, y pese a que su trabajo se ha mantenido en millones de portadas desde 1977, Huerta, que reconoce que aún conserva el encargo y la factura del encargo, no recibió más que un único pago inicial. Y nunca ha reclamado derechos de autor y otras compensaciones por aquel diseño. No fue el de AC/DC su único trabajo reconocido. Huerta, que todavía hoy sigue en activo, ha diseñado logotipos y portadas de discos para destacados artistas y grupos como Boston, Foreigner, Chicago, Ted Nugent, Willie Nelson y Blue Oyster Cult. Además, ha destacado por sus creaciones tipográficas y realización de logos para compañías como HBO, Calvin Klein o Pepsi, y para publicaciones como TimePeople PC Magazine.

Algunos cambios más

Aunque AC/DC volvería a cambiar su insignia en su siguiente trabajo discográfico, Powerage (1978), optando en esa ocasión por un logo electrificado de color blanco, retornaría en sus siguientes álbumes y ya de forma permanente y definitiva al creado por Huerta. Portadas emblemáticas como Highway To Hell (1979) -que incluyó una versión censurada por la discográfica en Estados Unidos-, Back In Black (1980) o For Those About To Rock (1981) ya llevarían esa seña de identidad que se ha conservado intacta hasta nuestros días.

Sólo hubo una llamativa excepción: la portada de la edición internacional de Dirty Deeds Done Dirt Cheap (1981), que había sido publicado anteriormente en Australia en 1976, fue realizada por el prestigioso estudio de diseño gráfico Hipgnosis, fundado en 1967 por Storm Thorgerson y Aubrey Powell, que ya había colaborado con grupos como Led Zeppelin o Pink Floyd.

Portada de ‘Dirty Deeds Done Dirt Cheap ’. / ARCHIVO

Aquella portada suponía un cambio conceptual muy grande (y atrevido, considerando el estilo ya marcado de la formación australiana) e incluía las letras AC/DC en un fucsia que se asociaban más a la psicodelia, al glam o al sonido surf que al contundente rock que procuraban sus inconfundibles riffs de guitarra.

Hay que tener en cuenta que las portadas de los vinilos eran un espacio fundamental a la hora de definir toda la estrategia visual y de marca de los grupos. Para el propio Huerta, ese espacio “era el lugar donde había que estar si eras un artista, ilustrador o fotógrafo”. Por eso resultó fundamental también en el caso de AC/DC el trabajo de Bob Defrin, el director de arte de Atlantic Records. “Una buena portada no va a ayudar a un buen disco, pero una mala portada puede matarlo», reconocía en el podcast AC/DC, beyond the thunder.

14 discos y 43 años después, la mítica formación de hard rock de origen escocés sigue mostrando como seña personal inconfundible esas letras que hoy figuran no sólo en las portadas de millones de discos sino también en camisetas y sudaderas que se pueden encontrar cada año en las principales tiendas de moda por todo el planeta. Esos cuatro simples caracteres góticos separados por un rayo han trascendido al rock, e incluso a la música, y constituyen ya todo un icono de la cultura popular.  

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