Con el consumo en «modo bunker», la economía caerá este año menos de lo esperado

Hasta hace un mes, las proyecciones de las consultoras privadas apuntaban que el 2023 terminaría con una caída de la actividad en torno al 3%. Pero en las últimas semanas esa percepción se fue modificando, de la mano de un repunte del consumo que estaba fuera de todo cálculo.

En el fenómeno que el especialista Guillermo Oliveto definió como consumo en «modo bunker», los argentinos se lanzan a comprar y stockear para anticiparse a nuevos saltos inflacionarios y a la devaluación esperada. Esta conducta se potenció entre las elecciones PASO y la primera vuelta, en medio de la dolarización de carteras y el temor de que se produjera un salto marcados en el tipo de cambio oficial.

Así,pese al impacto de la devaluación del tipo de cambio oficial del 14 de agosto, que llevó a que se duplicara la tasa de inflación mensual, ese mes la actividad económica creció 1,3% contra julio y 0,3% contra el mismo mes del año anterior. Sin embargo, en el acumulado del año acumula un retroceso del -1,6%.

«La mayor resiliencia de la economía nos llevó a ajustar al alza nuestra proyección de crecimiento para 2023», indicaron desde Ecolatina.

Los pesos queman

Lo que sostuvo a la actividad este año fue para Ecolatina el factor “act now”, el adelantamiento del consumo .»En un año electoral, con una fuerte aceleración inflacionaria, un contexto de elevada incertidumbre y un restrictivo cepo cambiario, siguieron imponiéndose los efectos “los Pesos queman”, al tener en cuenta que las compras de bienes (y también pueden ser determinados servicios) se utilizan como alternativa de ahorro o como formas de adelantar consumos».

«A esto se le suman las medidas tomadas por el oficialismo para intentar paliar los efectos de la devaluación sobre el poder adquisitivo, y que además están orientadas a sostener el consumo privado», dice la consultora. Allí aparecen las sumas fijas anunciadas para jubilados y pensionados, monotributistas, los beneficiarios de la tarjeta Alimentar y Potenciar Trabajo y trabajadores del sector privado y público, junto al anuncio de un nuevo “IFE” para trabajadores informales que se cobró en octubre y en noviembre. A esto se le agregan otras medidas, como la decisión de la devolución del IVA para una parte de los trabajadores formales e informales.

Con este panorama, Ecolatina ahora proyecta que la economía muestre una caída en torno al -1,5% interanual en el promedio de 2023. Además, este escenario viene acompañado de un consumo privado que exhibirá un crecimiento en torno al 1% en el año.

No obstante, la consultora advierte que «estas medidas tampoco son gratuitas: los incrementos en los ingresos y la implementación de determinadas medidas de transferencias a hogares convalidan la inflación, lo cual retroalimenta el proceso hacia adelante».

También desde LCG apuntan que «el adelantamiento del consumo ha funcionado como amortiguador de la actividad. No obstante, no esperamos que este condimento permanezca aún presente de cara al último bimestre del año, como resultado de su agotamiento».

«Esperamos que hacia final del año la economía exhiba un mayor deterioro, redundando en una caída en torno al 1,7% anual promedio para 2023«; indica LCG.

Para el economista Fernando Marull, «la actividad de septiembre y octubre sentirá más el impacto de la incertidumbre electoral. El último bimestre será estable, por lo que la caída del PBI 2023 será menor. Estimamos que caerá 1,5% y para 2024 la contracción del 2,2%».

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