«Barajar y dar de nuevo»

Por CONFUCIO

El Banco Central sigue de compras y las reserva brutas ya superan los US$ 25.000 millones.

Se alzó con otros US$117 millones el viernes y, de ese modo, sumó por vía de intervenciones US$ 802 millones más en la semana; sumó 31 ruedas consecutivas con adquisiciones.

El Banco Central (Bcra) cerró otra semana -la séptima consecutiva- a plena compra de reservas, tras alzarse hoy con otros US$117 millones por sus intervenciones sobre el mercado y captar US$ 802 millones en la semana por esta vía.

Por estos sostenidos ingresos, que suman US$ 3.032 millones en lo que va del mes y llegan a los US$ 5.928 millones si se toma desde el cambio de Gobierno, las reservas brutas o totales volvieron a superar la cota de los US$ 25.000 millones, luego de mantenerse por debajo de este nivel desde el 17 de octubre y tras haber tocado un mínimo de US$ 20.920 millones el 12 de diciembre.

La racha de compras del Bcra, que se extendió ya por 31 jornadas, es la más significativa de los últimos 21 años.

Pero la cosecha de dólares conseguida aún no alcanza para rescatar a las reservas de la zona de grave crisis con que terminÓ Sergio Massa su gestión, que dejó a la entidad con una tenencia neta negativa por US$ 11.500 millones, aún luego de haber dejado impagas importaciones aprobadas por el propio Gobierno por US$ 51.100 millones, según mostró el reempadronamiento de estos compromisos cerrado en la última semana.

Esto sólo ayuda para ir logrando una sostenida recomposición de esa tenencia, que ahora se ubica en torno a -US$ 7.100 millones.

La única duda del mercado radica en la continuidad de esta tendencia frente «al corsette impuesto por sectores de la política en el Parlamento, aunque no es un dato menor que ya en abril comenzará a llegar las liquidaciones de miles de millones de dólares relacionadas con la próxima cosecha gruesa.

Los mercados se adelantan, «con buenas notas», pero la Argentina es Argentina y los cambios cuestan asumirlos, más cuando hay sectores de la política que poco entienden de la realidad que imponen los números de una economía que no tiene más secreto que no gastar más de lo que ingresa.

En Estados Unidos es habitual comparar la sensación térmica de Wall Street, la de los mercados financieros, y la de «mainstreet», es decir de la calle. Esa comparación también es posible en el caso de la Argentina, donde se agrandaron las distancias entre ambos mundos. Mientras los inversores están de festejo a 45 días de la asunción de Javier Milei como Presidente, en la economía real la situación vive una realidad muy diferente.

Es indudable que la expectativa entre los grandes bancos y las sociedades de Bolsa ha mejorado notoriamente desde que el libertario ganó la segunda vuelta electoral. El discurso pro mercado, las promesas de enfrentar los vencimientos de deuda y de ir a déficit fiscal cero resultaron música para los oídos de los inversores.

Todo esto se manifestó en comportamientos concretos. Luego de un arranque flojo, las acciones argentinas que cotizan en Nueva York se recuperaron ampliamente. Las acciones bancarias, como el caso de Macro, ya están 10% arriba en enero, y Galicia incluso más, 12%. Otros papeles, como los relacionados a energía (YPF y Pampa), en cambio, vienen neutros. El mejor dentro de ese grupo sigue siendo Vista, la acción estrella de la Argentina. La petrolera de Miguel Gallucio ya batió récords por su evolución en el mercado en los últimos dos años y en el arranque de 2024 ya trepa casi 13%.

Los bonos argentinos subieron hasta 8% en dólares y las acciones argentinas en Wall Street hasta 13%. Ayudó el buen clima en los mercados, con récord del índice Nasdaq, pero también la expectativa sobre una posible recuperación de la economía argentina, justo cuando atraviesa una severa caída de la actividad y el consumo.

El entusiasmo de los mercados se refleja sobre todo en la firmeza de los bonos. El AL 30, que es el más corto que surgió del canje de Martín Guzmán, está volviendo a máximos desde la reestructuración de 2020. Luego de haber navegado en forma intrascendente en niveles de USD 25, ahora ya se acerca a niveles de USD 45, teniendo en cuenta los emitidos bajo ley Nueva York. El viernes fue otro día positivo y en lo que va del año ya sube 8%, mucho más que los títulos de duración más larga.

El riesgo país reflejó esta mejora al menos parcialmente, con una disminución desde más de 2.100 puntos antes de la victoria de Milei a niveles por debajo de los 1.900 puntos básicos.

Claro, que parte de esta fuerte mejoría en los activos argentinos también está relacionada con el buen clima de los mercados internacionales. El viernes, por ejemplo, el índice Nasdaq, que agrupa a las acciones tecnológicas, tocó un nuevo récord, y lo mismo había ocurrido hace dos días con el Dow Jones.

¿Cómo se explica esta supuesta contradicción entre la euforia bursátil y la fuerte caída de la actividad? No hay una respuesta certera, pero sí se pueden hacer conjeturas. La más obvia es que los mercados se adelantan.

Pero el mejor momento para las acciones y los bonos argentinos de los últimos años contrasta con la fuerte caída de la actividad económica.

La recesión se hace sentir en todos lados: la abrupta caída de ventas minoristas (en diciembre Came midió un derrumbe del 13%), mientras que la actividad industrial del sector Pyme se desplomó más de 26%.

También los salarios sufrieron un desplome ante la elevada inflación de diciembre, que llegó al 25,5%. Es ni más ni menos que el «trago amargo» que describió el propio Milei, cuando planteó la necesidad de sincerar la economía ni bien asumió.

En ese sentido, la expectativa es que la economía empiece a reactivarse a partir del ingreso de dólares de la cosecha gruesa. Además, también se espera que la inflación empiece a ceder, dando lugar a una suerte de círculo virtuoso.

Claro que para saber si los inversores están o no haciendo una buena lectura de cómo seguirá la economía, habrá que esperar todavía varios meses. Mientras tanto, la expectativa juega a favor, al igual que un contexto internacional que resultó muy propicio para mercados emergentes en el arranque del año.

El tiempo dirá si el Presidente puede llegar a cerrar el círculo que permita iniciar la fase de recuperación económica asociada a la baja sostenida de la inflación, que es el principal objetivo para lo cual, en este barajar y dar de nuevo, sería lógico que los que resisten las medidas que se propiciaran propongan otras, desde lo técnico económico, para cerrar los números, porque de eso se trata.

Está claro que el ajuste más perverso es el de la inflación sostenida en el tiempo, y en apelar a la emisión o la toma de deuda para cubrir desfasajes que, en una sana administración, no debieran producirse.

Quizá sea el tiempo de menos discursos políticos, o de derecho constitucional, para avanzar en un marco de consenso lógico con la realidad de los números, donde mueren las palabras.

La Corte Suprema llamada a asumir responsabilidades

En las últimas semanas hubieron distintas medidas cautelares dictadas por jueces de primera instancia y hasta de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo. Antes, un fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación hizo lugar a una demanda de la Ciudad Autónoma contra el Estado Nacional por la Coparticipación, que paso más de un año y no se cumplió. El caso adquiere relevancia institucional frente a lo que pareciera podría ser una avalancha de cautelares derivadas del DNU. Qué rol asumirá la Corte, después de la feria judicial, en defensa de su autoridad y su prestigio puesta en duda. Dista de ser un tema menor, en un país que busca volver a la normalidad. Jerarquizar la Corte es responsabilidad del propio Tribunal que debe hacer que sus fallos, que son la instancia final de todo proceso, sean cumplidos en tiempo y forma.

En el caso de la controversia con la Capital con mayor razón. Ahí actúa como instancia originaria, esto es no como vía de revisión de causas de tribunales inferiores.

De no ser así, porqué se pretendería que cautelares, dictadas por jueces inferiores, sean acatadas.

Un precedente que no se repitió

A fines de la década del ‘50, la Corte resolvió «un leading case» que fijó jurisprudencia por varios motivos, todos de primerísimo orden. Paradójicamente era una causa originada en los tribunales de Corrientes, y donde la parte demandada era nada menos que la Iglesia Católica y la Congregación de los Padres Salesianos por revocación de legados en base al incumplimiento de los cargos impuestos. En ese fallo se acuñó lo que terminó siendo una creación pretoriana del Alto Tribunal, al incorporar el concepto de arbitrariedad de sentencia, como fundamento del recurso extraordinario, algo que hasta entonces no existía. La causa llegaba a conocimiento de la Corte por cuarta vez, sin que, luego veinte años de pleito, se hubiera cumplido un fallo del Alto Tribunal de cuatro años atrás. Como se destacó en los considerandos de la sentencia firmada por todos los ministros de la Corte, en consideración a la prolongadísima duración del pleito y en atención a que se habían interpuesto antes tres recursos, todos resueltos favorablemente, el Tribunal resolvió dos aspectos centrales: por un lado acudir a la vía de excepción del Art. 16 de la Ley 48, y resolver sobre el fondo del asunto, sin un nuevo reenvío a los tribunales correntinos y por otro lado, y que es lo que guarda estrecha relación con el tema que nos ocupa, hacer cumplir su propia sentencia fijando, específicamente, un plazo perentorio de 30 días para ello.

Importa recordar que se trataba de la Corte más prestigiosa en su composición. Fue la que designó Arturo Frondizi que junto con Raúl Alfonsín se destacaron por apelar a juristas de reconocido prestigio.

Del dicho al hecho hay mucho trecho

El fallo se dictó el 28 de diciembre de 1959. Intervenía, en representación de su esposa Luisa Amelia Llano, el doctor Delio J. Martínez, quien no sólo era un destacadísimo abogado del foro local, sino que había sido fiscal en el Chaco, designado por el Gobierno nacional en el año 1938 para perseguir al legendario bandido rural Mate Cocido y Presidente de la Cámara de Diputados de Corrientes como único legislador socialista que tuvo la provincia.

Lo cierto es que, para que el fallo de la Corte se cumpla, lo cual llevó no 30 sino casi 90 días, el doctor Martínez tuvo que ponerle un 38, calibre largo, en la cabeza del presidente del Superior Tribunal de Justicia, Castor Flores Leyes, quien, despavorido, a la vista de todos y a pesar de su edad bajó corriendo las escaleras del viejo edificio de la calle Pellegrini 917.

No eran tiempos fáciles, y, por entonces, la Iglesia y particularmente monseñor Francisco Vicentín, tenía un enorme poder y la decisión de ejercerlo al punto que los jueces se animaban a desacatar a la propia Corte.

El relato adquiere relevancia porque está plasmado en las causas judiciales, y en los periódicos, tanto provinciales como nacionales de la época, que dieron cuenta del hecho del cual aún viven muchos testigos.

Firmado el mandamiento para la entrega del campo, en el límite mismo con Misiones, tampoco ahí fue pacífica la cosa. En la manda se autorizaba la intervención de la Policía de San Carlos, y el uso de la fuerza pública, de la cual el doctor Delio Martínez hizo uso, como eximio conocedor del Derecho que era, además de ser un hombre de acción. A la fuerza pública debió apelarse para disolver un grupo de una decena de personas, instruidas para ello, que cerraban el paso, armados, y en actitud intimidatoria. Fue necesario que el doctor Martínez haga uso de una ráfaga de ametralladora, a los pies de los peones que impedían el cumplimiento del fallo de la Corte, para que recién ahí, se pueda avanzar, romper el candado y tomar posesión en legal forma.

En el caso del fallo de la Corte, que imponía al Gobierno nacional la restitución de fondos de Coparticipación al Gobierno de la Ciudad, el mismo no se cumplió y paso más de un año. Los abogados ya no son los que eran antes. El interrogante abierto es qué pasará ahora con las cautelares que se vinieron dictando. Está claro que la Corte, por la salud de la República, debe dar el ejemplo, defender su autoridad y prestigio, de modo que se ordene naturalmente la sana administración de justicia.

DÉFICIT CERO ES LA CONSIGNA. El Presidente no parece dispuesto a transigir en el objetivo fijado de nivelar las cuentas públicas para llegar, en el menor plazo posible, a bajar la inflación. Considera que la casta, en sus diversas manifestaciones (empresarial, política y gremial), ‘opera’ para bloquear la aprobación. Las medidas dispuestas en el DNU y en el megaproyecto que se debate en la Cámara de Diputados afectan intereses de distintos sectores de la vida nacional. Aun así, Milei no se amilana. Planteó medidas para cerrar los números, pero si las mismas no pasaran el filtro legislativo, se mantendrá en la misma decisión que anticipó: será ‘un ajuste más fuerte’, particularmente sobre las Provincias. En este caso, no necesitará el aval legislativo porque son resorte del propio Poder Ejecutivo, como prerrogativa inherente a sus funciones de jefe de la administración. Uno de los puntos que encuentra mayor resistencia son las retenciones, a las que legisladores de distintos espacios defienden a ultranza. Algunos creen que son parte de un lobby y otros que son producto de las internas subyacentes en todos los espacios políticos. El Gobierno tiene otro concepto. Considera transitorias las retenciones y entiende que los sectores productivos deben contribuir, por un principio de solidaridad, y que, a la postre, serán beneficiosas cuando, niveladas las cuentas públicas, se inicie una etapa de crecimiento que motorizará la economía. Hay, en ello, no solo la necesidad de allegar más recursos al fisco sino que sería la forma de amortiguar el efecto sobre los precios en el mercado interno. De ahí la apelación a los Gobernadores para que intercedan ante los legisladores. No lo cree una presión sino, más bien, una advertencia de que es el mal menor. Lo que está claro es que, del mismo cuero, deberá salir la lonja. El interrogante es por dónde pasará el cuchillo de un ajuste impuesto por las circunstancias.

EL PEZ POR LA BOCA MUERE. El poderoso, «entre comillas», ministro de Infraestructura, Guillermo Ferraro, nunca logró, en este corto período de gobierno, ensamblar en el esquema de funcionamiento, particular por cierto, del Gobierno. Poderoso, porque concentraba muchas áreas que confluyen, bajo secretarías, en su órbita, pero, en definitiva, es el funcionario quien le da jerarquía a su Ministerio, lo cual no fue el caso del ministro «echado». La gota que rebasó el vaso fue un «off the record», con un par de periodistas, respecto a lo hablado en la reunión del Gabinete Nacional. Algo imperdonable para el estilo de Milei que ya, en las dos últimas, no permitió siquiera que accedan los fotógrafos para la tradicional toma de inicio de la reunión. Con todo, lo significativamente relevante más allá de la cesantía del Ministro fue la evidencia en el ejercicio pleno de la autoridad presidencial, incluso en las formas que conllevan un mensaje. Algo de lo que no fue precisamente un ejemplo Alberto Fernández a quien, varias veces, sus ministros lo pasaron por arriba «comiéndosela doblada». En esto de Ferraro, como en el recambio en la Superintendencia de Salud de los dos máximos responsables, ligados al sindicalismo, el Presidente mostró «rapidez de reflejos», sentido de oportunidad y ejercicio del poder, algo de lo cual se debe tomar nota.

OTRA INICIATIVA DE ALTO IMPACTO DE UN MILEI QUE SABE PASAR FACTURAS. La decisión del Gobierno nacional de habilitar una Fiscalía con responsabilidad de investigar casos de corrupción, en todos los niveles de gobierno, es otro mensaje claro del Presidente. Ha comenzado a darse cuenta de que jugar en primera obliga a manejarse con las reglas de la política, un «dominio de fulleros» donde no se perdona la ingenuidad. Un Gobierno controla la UIF, la Afip y los servicios de Inteligencia y tiene, si hay voluntad política, la posibilidad de hurgar en el patrimonio de muchos empresarios, gremialistas y políticos. Hay que recordar que el célebre gánster de los años ‘20 en Chicago, Al Capone, terminó preso, no por los delitos del crimen organizado, sino por los impuestos. En esto hay muchos, incluso más allá de la órbita nacional, que están flojos de papeles. Lo que está claro es que la Corte Suprema, más allá de todo deseo y elucubración política puesta en marcha en las últimas semanas, no será ampliada a más de los cinco miembros que tiene, y que, tal como lo reveló este medio hace tres años cuando se fue la ministra Elena Highton por la puerta de atrás, no será completada sino hasta el primer semestre del año 2025. Lo dijimos entonces con la aclaración «cualquiera sea el que gane», la Corte se mantendrá tal cual. El tiempo tiende a dar la razón a este columnista.

UN HOMBRE CON CLARA VOCACIÓN DE PODER. Ricardo Lorenzetti llegó a la Corte de la mano de Néstor Kirchner en 2004 y, con el impulso del ex ministro Carlos Fayt, recaló en la titularidad de la Corte en 2006, reemplazando a Enrique Petracchi, que transitaba su segunda presidencia. Petracchi acuñaba dos conceptos claros: «El Presidente no debía ser reelegido, salvo un período por medio», y «es la Corte, en el pleno de sus ministros, la que decide quién será su Presidente». Por ello, cruzó a Carlos Menem cuando este anunció la designación del prestigioso constitucionalista Julio Oyhanarte para volver al Alto Tribunal y ser el nuevo Presidente. Había integrado la Corte en «la época de oro del Tribunal», que fue durante el gobierno de Arturo Frondizi, accediendo a tan alta magistratura con solo 37 años. Ese contrapunto entre Petracchi y Menem se saldó a favor del Ministro de la Corte que fue, con Carlos Fayt, quien más tiempo permaneció en el Tribunal, 32 años. Por estos días, el siempre inquieto y trenzado hombre de Rafaela, político vinculado al PJ, de militancia activa en el peronismo santafesino, busca anudar acuerdos para volver a la Presidencia que ejerció desde 2006 por más de una década hasta que «un golpe palaciego» lo relevó, de la noche a la mañana, tomando por sorpresa. El ministro Maqueda le restó apoyo, y la siempre oportunista ministra Elena Highton le dio la estocada decisiva, quitándole la silla a Lorenzetti.

AHORA, PARA EL DIARIO CLARÍN, LIDERA EL GRUPO DE LOS NORMALES. Miguel Pichetto, el rionegrino «ya sin territorio», devenido en bonaerense, recaló nuevamente en el Congreso de la Nación, no por el PJ, sino por Juntos por el Cambio. Lo proyectó Mauricio Macri pero, a la hora de la verdad, «cruzó el Rubicón» para alinearse con Horacio Rodríguez Larreta. Sin embargo, desde que juró, armó «un juego propio» en una Cámara donde la fragmentación que exhibe da para cualquier cosa. Dos veces diputado y varias veces senador de la Nación, conoce, como pocos, el juego parlamentario. Son 25 años de estar en las grandes lides. Aun cuando, como timonel del bloque del PJ tuvo que bancar muchas iniciativas complicadas, ahora asoma en el ya legendario, inteligente y astuto diputado, un apego extremo por las formas y la constitucionalidad. Cuando era Jefe del bloque, supo decir que fundamentaba y votaba «por disciplina partidaria», aun en contra de sus convicciones. Ahora, «sin tierra» y sin compromisos, adquiere plena libertad, algo no censurable pero que marca las contradicciones de muchos políticos que quieren recuperar el ejercicio de sus convicciones o se encandilan con el protagonismo de los medios asumiendo la defensa de causas que apuntan a presentar nobles. La defensa de las «no retenciones» es algo que en Pichetto «hace ruido». Por años bancó «otra cosa». Incluso votando la célebre Resolución 125, contrariando a su jefe de siempre, Carlos Menem, que, aun enfermo, llegó sorpresivamente al recinto para producir el empate que derivó en el voto de Julio Cobos.

UN SENADOR MEDIÁTICO. Sergio Berni llegó donde llegó por tener sentido de oportunidad y hacer de la transgresión una regla, consciente que es la forma de perforar la natural indiferencia de la opinión pública. En las últimas horas volvió a sorprender a sus propios compañeros al respaldar la línea dura que sigue Patricia Bullrich en el Ministerio de Seguridad. Fue más allá al decir que él sería más duro aún.

UN PARO QUE NO MOVIÓ EL AMPERÍMETRO Y UNA MOVILIZACIÓN QUE NO FUE LA ESPERADA. El bajo nivel de acatamiento a la medida de fuerza y una convocatoria que, pese a que las estructuras se movieron, distó de ser significativa, no dejaron bien parada a la CGT para volver a sentarse en una buena relación de fuerzas con el Gobierno que le negó sistemáticamente la posibilidad de un diálogo mientras no levantaran el paro. En la cúpula sindical se encendieron todas las luces de alarma con la decisión fulminante de Javier Milei, a 48 horas del paro, de remover a dos funcionarios afines que manejaban una caja millonaria en la Superintendencia de Salud. Un mensaje para los gremialistas, pero también para quienes comienzan a conocer «el estilo Milei».

EN TIEMPO DE DESCUENTO. El Presidente de la Corte Suprema, a la vez Presidente del Consejo de la Magistratura, tiene un año duro por delante. El juicio político nunca fue, en los hechos, una preocupación. «No hubo, no hay, ni habrá mayorías calificadas para comprometer la suerte de los supremos». Algo obvio que el kirchnerismo soslayó asumiendo una causa perdida, algo nunca bueno en política en términos de poder. Por delante, el mes de septiembre, en el que la Corte elegirá su nuevo Presidente por otros tres años. Este medio está en condiciones de anticipar la reelección de Rossatti por tres votos contra uno. Con todo, el desafío mayúsculo que tiene el Juez santafesino y la Corte en su conjunto es recuperar el sentido de autoridad en el cumplimiento y acatamiento de sus fallos. Hubo casos, como el reciente de la restitución de la Coparticipación a la Ciudad Autónoma, que no se cumplió, mostrando «una Corte vacilante» que no se compadece con el hecho de ser la última palabra como intérprete final de la Constitución. El caso es patético porque el Tribunal actúa como instancia de competencia original, lo cual le da jurisdicción y responsabilidad plena. Con todo, sorprende y desconcierta la mediocridad de los abogados de la Jefatura de Gobierno porteña, los que están y los que le precedieron. Tenían la posibilidad de pedir la fijación de «astreintes» (multas que habilita la ley procesal) al Estado Nacional, con extensión solidaria a los funcionarios remisos, y tenían expedita la acción penal contra los mismos. En derecho, «mala praxis». Un precedente de fines de la década del ‘50, «un leading case» por múltiples razones, originado en la provincia de Corrientes, marca la buena doctrina de lo que es, significa e implica un fallo del más alto Tribunal de la Nación.

RANCHO APARTE. El gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, ni lento ni perezoso al ver cómo venía la mano, resolvió «alambrar su provincia» acordando en forma directa con el Gobierno nacional beneficios tangibles para su Tucumán. Jaldo mantenía una alianza precaria con su antecesor Juan Manzur que se rompió a partir de la decisión del actual mandatario de priorizar las necesidades de gestión. En los hechos, una decisión acorde a la falta de conducción política del PJ nacional que impide una estrategia de conjunto. En los últimos tiempos, los diputados nacionales del peronismo fueron obligados a levantar la mano en el recinto por temas alejados de la agenda de la gente y de las necesidades de sus propios distritos. Sea el caso del Juicio Político a la Corte Suprema, su ampliación o el mismo proyecto de reforma del impuesto a las ganancias, impulsado por Massa para su campaña, que le produjo a Tucumán un severo desequilibrio en las cuentas fiscales. La actitud de Jaldo podría ser acompañada por otro gobernador peronista que, por estas horas, busca acuerdos bilaterales con el poder central. Otro de los que entendió la música fue el Gobernador de Corrientes, cuyas declaraciones cayeron bien en la Casa Rosada.

«UN OUTSIDER» QUE NO CIERRA A LAS NECESIDADES DEL RADICALISMO. Facundo Manes podrá ser un buen neurocirujano y un buen comunicador en esa área del conocimiento, pero, como político, dista de tener «uñas de guitarrero» y desafina en lo que representa la necesidad de actuar, con sentido práctico, en orden a la necesidad de respaldar y preservar a los cinco gobernadores que tiene la UCR. La entronización de su hermano, al frente de la Convención Nacional, es otra muestra de que el Centenario partido de Alem tiene un largo camino para reinstalar una conducción fuerte que le permita recuperar el peso electoral, a nivel país, que supo tener. De hecho, por la salud de la República, el fortalecimiento del radicalismo, como del justicialismo, son fundamentales para recuperar un sistema político que se ha degradado y perdido legitimidad en las dos últimas décadas. Ha contribuido a ello los sistemas electorales que tienden a preservar los esquemas cerrados y la política de frentes, con los cuales se desdibujan las plataformas partidarias. Cualquier colectivo pareciera bien con tal de llegar. Ya no importan las ideológicas, y las lealtades son algo más que volátiles.

«OTRO OUTSIDER» QUE LLEGÓ LEJOS. A veces se llega por distintas circunstancias, viento a favor entre ellas o golpes de suerte, un atributo que Nicolás Maquiavelo en su obra «El Príncipe» decía que debía tener todo político. Aun así, el desafío es mantenerse algo, que es difícil, mucho más proyectarse. Lousteau llegó a la UCR, previo paso por el Gobierno de Cristina, y arrastra el estigma imborrable de haber sido el autor de la Resolución 125, algo que la ex Presidenta le recordó. Se reinventó, con buen manejo en los medios, desde esa vitrina privilegiada que es la Ciudad Autónoma, y recaló, de la mano de Gerardo Morales, ya fuertemente desgastado, en la máxima conducción de la UCR por el voto indirecto de delegados al Comité Nacional «coaptados», desde tiempo atrás, por el ex gobernador jujeño. Para el radicalismo federal, Lousteau es expresión del Amba y no está claro si, en su decisión de poner palos en la rueda al Gobierno, no está la recóndita intención de perjudicar al Jefe de Gobierno porteño, un espacio que perdió en la última interna y al que aspira llegar en el futuro.

OTRA BAJA EN EL GOBIERNO DE MILEI. «Rectificarse no es sinónimo de debilidad sino expresión de fuerza». Es la máxima que pareciera adoptar el líder libertario que, en varias oportunidades, dejó sin efecto, aun antes de asumir, designaciones anunciadas públicamente. Lo volverá a hacer en el caso del Secretario de Culto, que no parece ser la mejor opción para mejorar la relación con el Vaticano. De hecho, es mejor no empeñarse en lo que se considere un error como lo es prescindir, sin demora, de los funcionarios que no funcionan en sintonía con el Presidente, como fue el caso de Ferraro. En los próximos días se conocerá el reemplazante en el área de Culto, así como el que cubrirá la estrategia representativa del Presidente ante el Papa, cuyo nombre ya fue elevado en consulta a la Santa Sede.

PRIMERO ORDENAR LA TROPA. El gobernador Zdero, más que nadie, sabe dónde le aprieta el zapato. Hasta ahora no logra comprensión de sus propios legisladores nacionales. Quizás sea el momento de convocar a todos ellos a definir una estrategia en común. Más allá de su pertenencia al grupo de diez mandatarios, que se supone son aliados del Gobierno, o al menos no una oposición frontal. La realidad del Chaco indica que las necesidades de hoy y de mañana, durante estos cuatro años, dependerán de las relaciones con la Casa Rosada. Hasta ahora, en la evaluación del poder nacional, el Gobernador del Chaco no terminó de mostrar las cartas. No hay mala onda, pero hasta el momento no ha logrado generar confianza en una relación que, por cierto, no es fácil, aunque «la necesidad tiene cara de hereje».

BAILANDO CON LA MÁS FEA. Como otros gobernadores de la UCR, siente «el ninguneo» del Gobierno y, a la hora de la verdad, hasta ahora no ha logrado alinear a toda la tropa legislativa tras el frente a una realidad que angustia. Con todo, el actual Gobernador podría decirse que es quien mejor capitalizó «la victoria a lo pirro» del tándem Gerardo Morales-Martin Lousteau. Se posicionó, para el tiempo que se viene en el radicalismo nacional, como expresión del Interior profundo que no se siente representado por un referente del Amba. El desafío de Valdés es consolidar una base territorial, en línea con su proyecto nacional. No es fácil. El tiempo es exiguo. Y la realidad dista de ser la mejor; aunque pareciera tener claro que su reaseguro para seguir en los primeros planos del radicalismo nacional depende de que no se equivoque en el armado de Corrientes, algo a esta altura nada fácil.

ALGO MÁS QUE UN GESTO. En primera instancia, el Sumo Pontífice lo llamó al Presidente luego del triunfo electoral. Luego lo invitó, días atrás, para un acto el 11 de febrero en el Vaticano en el que, por primera vez, una mujer argentina entrará en la categoría de Santa, pero dejó pendiente de contestación el pedido de Milei para una audiencia personal con el Papa. En las últimas horas, la Santa Sede confirmó que Francisco lo recibirá al Presidente al día siguiente, para un «mano a mano», todo un logro en el que mucho tuvo que ver la reunión del Ministro del Interior con los jerarcas de la Iglesia en la Argentina. Milei se reunirá, además, con la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, que sorprendió al caracterizar al Presidente como una «personalidad fascinante». Unos días antes, y en la misma gira, Milei llegará hasta Israel, otro país de primerísima importancia en las relaciones internacionales de la Argentina.

EL SILENCIO ES SALUD. La ex Presidenta se mantuvo en silencio frente al paro convocado por la CGT. En su fuero íntimo, no consideraba que fuera el momento de romper lanzas, frente a las expectativas que mantiene aún gran parte de la población. Para Cristina, había que dejar que el tiempo hiciera madurar el descontento social, sin aparecer pinchando el globo a los 45 días del nuevo gobierno. Siempre tuvo claro que, con los niveles inflacionarios con los que Sergio Massa llegó a las elecciones, el triunfo sería muy difícil. Por lo demás, la relación con la CGT nunca fue buena por ambas partes. Cristina prefirió el silencio más allá de que habilitó que quienes quieran ir lo hagan.

TIEMPO DE DEFINICIONES. En días más debe resolverse la situación de Alberto Fernández, en su continuidad o no, como Presidente del Consejo Nacional del PJ. De hecho, a esta altura, el recambio no debiera limitarse al ex Presidente, sino que habría que tender a legitimar una conducción fuerte, que sea la herramienta electoral que ponga al peronismo en carrera para 2027. La organización, el funcionamiento orgánico y un discurso acorde a los tiempos, precedido de una autocrítica responsable, son las asignaturas pendientes. Cuando se nombró a Alberto para presidir el PJ nacional, la única voz disonante fue la del ex diputado nacional, Rodolfo Martínez Llano quien, dejando a salvo lo personal, consideró que no estaría a la altura de las circunstancias. Lo conocía a Alberto desde el ‘99 cuando fue primer diputado nacional de la lista Duhalde-Ortega y Fernández era uno de los jefes de campaña. Después, tardíamente, de a uno, lo fueron desconociendo en un proceso gradual de esmerilado.

UNA FIGURA PROMISORIA QUE LLEGA DEL CHACO A INGLATERRA. River Plate y Manchester City llegaron a un acuerdo por la transferencia del «diablito» Claudio Echeverri. Nacido el 2 de enero de 2006 en Resistencia, llegó con nueve años a River, donde realizó su formación como futbolista, pasando por las categorías infantiles y juveniles hasta llegar a la Primera División. El vigente campeón de la Champions League se quedará con el pase del joven de 17 años que, en el futuro, será dirigido por Guardiola y será compañero de Julián Álvarez. La negociación se cerró en 24 millones de euros netos que el equipo Millonario recibirá, aunque continuará teniéndolo durante 12 meses. El «diablito» fue la figura de la Selección argentina Sub 17 que alcanzó las semifinales en el último Mundial de la categoría y alcanzó consagración mundial con los cuatro goles que le hizo al Juventus en un partido antológico.

JUGADOR DE SEGUNDO TIEMPO. El ex Ministro del Interior eligió con inteligencia, desde el principio, el perfil bajo dentro del Bloque, donde son los más antiguos quienes van al frente. Wado es un hombre de la reserva que, como tal, actúa «con resto suficiente» para salir a la cancha en el momento oportuno que no es este. Mientras tanto, teje fino hacia adentro y hacia afuera, anudando relaciones que siempre serán útiles.

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