martes, 3 marzo, 2026

Empresarios y genocidio: comienza el juicio por la causa Ingenio La Fronterita

Después de más de diez años de trámite judicial, finalmente este miércoles 11 de marzo comienza el juicio oral por la causa Ingenio La Fronterita. En este debate oral serán juzgados Jorge Alberto Figueroa Minetti y Eduardo Butori, pertenecientes al grupo empresario José Minetti y Cía, quienes llegan a esta instancia como los únicos dos imputados de los seis empresarios acusados inicialmente en la causa.

Se trata del primer juicio por la responsabilidad empresaria en delitos de lesa humanidad. En este caso se contabilizan entre las víctimas, al menos, 68 personas que trabajaban en La Fronterita o vivían en sus colonias. Los delitos están relacionados con la privación ilegítima de la libertad con apremios y vejaciones, aplicación agravada de torturas, violación de domicilio, desaparición forzada, entre otras que tuvieron como epicentro el centro clandestino que se instaló en el ingenio.

El proceso judicial estuvo marcado por idas y vueltas que favorecieron la “impunidad biológica” o el “punto final biológico”, como denuncian familiares y organismos de derechos humanos. En el lapso de una década, tres de los imputados fallecieron y uno fue apartado por razones de salud.

Empresarios y genocidios

El grupo Minetti es un caso testigo del papel de los empresarios durante el genocidio en Tucumán. Lanzado el Operativo Independencia en febrero de 1975, las fuerzas de tareas “Rayo” se instalaron en el Ingenio La Fronterita y en “los conventillos” cercanos a la Laguna del Ingenio funcionaron centros de detención clandestinos. Así lo dejó asentado en Diario de Campaña el propio Acdel Vilas, comandante de la V Brigada de Infantería.

Los empresarios azucareros pusieron sus recursos a favor del Ejército y las fuerzas represivas con el interés, en primer lugar, de barrer con la poderosa organización sindical para disciplinar a la masa obrera e imponer sus planes. Los Minetti apuntaron a descabezar al activismo fabril y a la comisión directiva del sindicato del ingenio, que había sido recuperada por sectores combativos y tuvo un rol destacado en la huelga general de la FOTIA en 1974.

Sin oposición del sindicato ni delegados como consecuencia de la brutal represión, el grupo Minetti pudo realizar una serie de reformas al interior del Fronterita para lograr incrementar sus ganancias en un 30% y, además, adquirir el ingenio Bella Vista en 1979. Según detalla la investigación Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad, en tan sólo tres años, la empresa redujo ampliamente su planta de trabajadores un 35% para el año 1978, ascendiendo a un 62% para el año 1983.

Coincidiendo con los 50 años del golpe genocida, este juicio revela a unos de los actores claves para el genocidio en Tucumán. Mientras el Gobierno nacional hace gala de un negacionismo infame, esta instancia convoca a continuar movilizados y pelear por el juicio y castigo a todos los genocidas y sus cómplices. Es la antesala de una masiva marcha el próximo 24 de marzo.

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