Las esperanzas de que un compatriota llegara a la instancia final del Oscar -esto es, fuera nominado en alguno de los rubros que premia la Academia de Hollywood- parecían que se habían acabado cuando ni Belén, la película que dirigió Dolores Fonzi no pasó el último corte y no quedó como candidata a la mejor película internacional, ni los efectos visuales de Wicked: por siempre, que fueron supervisados por el marplatense Pablo Helman, figuró entre los cinco nominados.
Pero no. La esperanza es lo último que se pierde.
Y si ni Fonzi ni Helman tienen reservadas butacas en el Dolby Theatre, habrá presencia argentina allí donde será la 98° ceremonia del Oscar.
Por ahí leyeron que hay argentinos candidatos al Oscar.
Aclaremos que ningún compatriota será acreedor de un premio de la Academia de Hollywood, pero sus trabajos bien pueden ser reconocidos.
¿Cómo es eso?
Corto producido por una argentina
En mejor corto de acción real compite el francés Deux personnes échangeant de la salive (Dos personas intercambiando saliva), que produjo la argentina Victoria Kreimer, y en el que Isabelle Huppert y Julianne Moore aparecen como productoras ejecutivas.
En verdad ambas actrices no participaron de la producción ni del rodaje, sino que “amadrinaron” el corto una vez que lo vieron terminado.
Pero a diferencia de lo que sucede en largometraje, donde sí la estatuilla va a manos de los productores, en los cortos de acción real quienes lo reciben son sus directores -en este caso, Natalie Musteata y Alexandre Singh-.
Dos personas intercambiando saliva es casi un mediometraje (dura 36 minutos) y transcurre en una sociedad distópica donde besar tiene un castigo terrible (la muerte) y se paga con… bofetadas. Angine, la protagonista (Zar Amir Ebrahimi, que es iraní), compra compulsivamente en un supermercado y se enamora de una vendedora. Y a pesar de la prohibición de besarse, ambas se vuelven cercanas.
Victoria nació en Vicente López, estudió en el Liceo francés y a los 20 años se fue a París por un intercambio universitario mientras estudiaba la carrera de Ciencias Políticas. Terminó radicándose allí, y hoy sí estará en el Dolby Theatre.
Candidata escrita por un cordobés
Lo mismo que Santiago Fillol, el cordobés coguionista de Sirât, la película que compite al Oscar como mejor película internacional, y también tiene una nominación al mejor sonido. El va a estar en el Dolby, y si Sirât ganara podría sentirse partícipe del premio, cómo no, pero no le darán ninguna estatuilla porque el filme con Sergi López que representa a España no está nominado al mejor guion, que es en lo que trabajó. Sí podría hablar Pedro Almodóvar, uno de sus 9 productores.
La de DiCaprio, con diseño de Florencia Martín
Y el tercer caso, si bien Florencia Martín si gana sí va a recibir la estatuilla, por el diseño de producción de Una batalla tras otra, nació en Los Angeles y es de padres argentinos -de Río Tercero, Córdoba, para ser más precisos-. «Para mis padres inmigrantes, Susana y Oscar, quienes me enseñaron a ser valiente, a seguir luchando y me ayudaron a superar cada batalla”, publicó en su Instagram cuando estrenó la película.
Esta es su segunda nominación al Oscar: hace tres años lo fue por el diseño de producción de Babylon, del ganador del Oscar Damien Chazelle. Y aunque no la tiene fácil ante Frankenstein, por su trabajo en el filme con DiCaprio ya ganó el premio del Art Directors Guild (o sea, el sindicato), en un apartado distinto del que compitió Frankenstein, que también ganó, y el del Set Decorators Society of America… que también obtuvo en otro apartado Frankenstein.
Florencia ya había trabajado con Paul Thomas Anderson, director de Una batalla tras otra, en su anterior película, Licorice Pizza, y también en Rubia (Blonde), sobre Marilyn Monroe.
Veremos la suerte que tienen esta noche.
