Con el descenso de las temperaturas, comienza la circulación de virus respiratorios y los especialistas enfatizan la necesidad de aplicar la vacuna contra la influenza. El médico cardiólogo Jorge Tartaglione alertó sobre los graves riesgos cardiovasculares asociados a esta enfermedad, que suele ser subestimada por la población.
Un peligro para el corazón
Durante una entrevista, Tartaglione explicó que contraer gripe incrementa significativamente el peligro de eventos cardiovasculares graves. «El riesgo de infarto se multiplica por seis, especialmente en los primeros siete días de la infección. Además, la probabilidad de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV) aumenta ocho veces», detalló el profesional.
El mecanismo, según el cardiólogo, involucra una respuesta inflamatoria sistémica desencadenada por el virus, la cual puede afectar las arterias y desestabilizar placas de ateroma, llevando a una obstrucción. «Si aumenta la circulación de gripe, lamentablemente también aumenta la tasa de infartos. Por eso la vacunación es una herramienta de protección cardíaca», afirmó.
Vacunación anual y cobertura en descenso
Frente a la consulta sobre la frecuencia, Tartaglione fue contundente: la inmunización debe repetirse cada año. Los virus de la influenza mutan, por lo que la protección de la campaña anterior no es suficiente para la temporada actual.
El especialista mostró preocupación por el retroceso en la adhesión a la campaña. «En Argentina, en los últimos años, hemos observado una caída en las tasas de vacunación que puede llegar hasta el 70% en algunos grupos», reveló. Este descenso expone a más personas a complicaciones evitables.
Sin antecedentes necesarios
Un punto crucial que destacó Tartaglione es que el riesgo elevado no es exclusivo de personas con enfermedades cardíacas preexistentes. «No es necesario tener un diagnóstico previo. Sin la vacuna, la probabilidad de desarrollar una complicación grave es similar para cualquiera que contraiga el virus», aclaró.
Una cuestión de salud pública vital
Para el cardiólogo, la vacunación es uno de los pilares fundamentales de la salud pública moderna, al nivel del acceso al agua potable y los antibióticos. «Vacunarse salva vidas. Es un acto de responsabilidad individual y colectiva», sostuvo.
Con un llamado a la acción, Tartaglione finalizó recomendando: «La medida es sencilla: acercarse al centro de salud más próximo y aplicarse la vacuna contra la gripe. Es una protección para uno mismo y para los demás».
