La mala suerte con los autos de seguridad persigue a Franco Colapinto en su temporada debut en la Fórmula 1. Tras un inicio de carrera sólido en Suzuka, donde avanzó posiciones desde la 15ª plaza en la parrilla, una estrategia de pit stop temprano se vio completamente desbaratada por el accidente de Oliver Bearman (Haas) en la vuelta 22, que provocó la salida del Safety Car.
Una estrategia truncada por el accidente
Colapinto había realizado una salida efectiva, superando a varios rivales, incluido su compatriota Gabriel Bortoleto, para colocarse en la 13ª posición. Su equipo, Alpine, lo llamó a boxes en la vuelta 17 para cambiar a neumáticos duros, buscando un ‘undercut’ sobre competidores cercanos como Liam Lawson. Sin embargo, pocas vueltas después, el choque de Bearman, quien intentaba adelantar al argentino, neutralizó la carrera y benefició a quienes aún no habían parado.
Las consecuencias en la clasificación
Tras la reanudación, Colapinto quedó atrapado detrás de autos más lentos, como el Williams, y del hábil Carlos Sainz (Ferrari), contra quien ya había tenido batallas difíciles en carreras anteriores. Incapaz de recuperar el terreno perdido, finalizó en la 16ª posición, mientras que Lawson, a quien perseguía antes del incidente, terminó noveno y en zona de puntos.
Frustración y análisis del piloto
«Estoy cansado de ver el Williams, encima es mi ingeniero de 2024, tengo una bronca, tengo unas ganas de ganarle», declaró Colapinto con una mezcla de humor y desazón en el circuito japonés. El piloto analizó que, viendo el ritmo que mostró y el resultado final de Lawson, estaban en condiciones de pelear por los puntos. «Es una pena porque estábamos ahí para pelearle los puntos», afirmó.
Mirando hacia Miami y Buenos Aires
El argentino destacó que, pese a la frustración, el break de cinco semanas hasta el Gran Premio de Miami (1-3 de mayo) servirá para analizar y mejorar, especialmente para entender ciertas diferencias de rendimiento con su compañero de equipo, Pierre Gasly, quien sí sumó puntos en Japón. Además, dejó un mensaje esperanzador de cara a una posible exhibición en Buenos Aires a fines de abril: «Yo creo que la próxima vuelta va a ser en casa, pa. Ojalá».
Mientras tanto, en lo más alto del campeonato, el italiano Kimi Antonelli (Mercedes), de 19 años, se convirtió en el líder más joven de la historia tras lograr su segunda victoria consecutiva.
