El enfrentamiento entre Oscar ‘Ringo’ Bonavena y Gregorio ‘Goyo’ Peralta, en 1965, marcó un récord de público en el estadio y quedó grabado como uno de los combates más emblemáticos de la historia del boxeo local.
A lo largo de la historia del boxeo argentino, varios enfrentamientos han sido elevados a la categoría de «clásicos». Entre ellos, el combate entre Oscar ‘Ringo’ Bonavena y Gregorio ‘Goyo’ Peralta, disputado el 4 de septiembre de 1965, ocupa un lugar destacado, especialmente en la categoría de los pesos pesados.
Este encuentro concitó una atención masiva, estableciendo un récord de asistencia en el Luna Park con 25.236 personas, una marca que no fue superada por otras peleas posteriores, incluidas las de figuras mundiales como Carlos Monzón, Nicolino Locche o Víctor Galíndez.
Gregorio ‘Goyo’ Peralta, nacido en San Juan en 1935 y criado en Azul, era un boxeador querido y admirado por el público. De origen humilde y trato cortés, se identificaba con la clase media y baja. Se consagró al ganar el título argentino de pesos pesados a José Georgetti (Kid Tutara) en 1962, superando una desventaja de 13 kilos. En 1963 logró una victoria no titular ante el campeón mundial Willie Pastrano, y al año siguiente estuvo cerca de arrebatarle el título, pero una herida lo detuvo en el sexto round.
Frente a este ídolo se plantó Oscar ‘Ringo’ Bonavena, un boxeador de estilo provocador y verbalmente agresivo, lo opuesto al carácter de Peralta. La gran mayoría del público asistió al Luna Park esperando ver caer al desafiante. Sin embargo, Bonavena se apartó de su personaje y logró una victoria clara por puntos, tras derribar a Peralta en el quinto round. El veredicto fue unánime, aunque el público no perdonó la derrota de su ídolo.
La revancha se disputó cuatro años después, en 1969, en el Estadio Cilindro de Montevideo, y terminó en empate tras una pelea considerada mediocre. Para entonces, la estrella de Peralta comenzaba a palidecer. Tras alejarse de su manager y del Luna Park, Peralta boxeó en España, venciendo a Manuel Ibar Urtain, pero luego cayó dos veces ante George Foreman. Se retiró en 1973, a los 38 años, con un registro de 90 triunfos, 9 derrotas y 9 empates en 111 peleas.
Regresó a la Argentina y se instaló en Rosario, donde vivió sus últimos 18 años con la misma humildad que lo caracterizó. Falleció el 3 de octubre de 2001, a los 66 años, tras complicaciones cardíacas sumadas a problemas neurológicos crónicos. Con su partida, el boxeo argentino cerró una página dedicada a uno de sus grandes campeones y una persona recordada por su entereza dentro y fuera del ring.
