El senador provincial Noel Eugenio Breard presentó un análisis sobre la concentración de riqueza, los paraísos fiscales y los desafíos democráticos de Occidente.
El senador provincial Noel Eugenio Breard emitió un comunicado en el que analiza la concentración de riqueza a nivel global y sus implicancias para las democracias occidentales. En el texto, Breard sostiene que, a pesar de las expectativas de bienestar expansivo generadas por la globalización y la revolución tecnológica, se ha producido una concentración inédita de riqueza, poder e información.
Breard cita al economista francés Thomas Piketty y su obra «El capital en el siglo XXI», donde se demuestra que cuando la rentabilidad del capital crece más rápido que la economía y los salarios, la riqueza se concentra mientras las clases medias y trabajadoras pierden capacidad de ascenso social.
El senador afirmó que los nuevos paraísos fiscales no se limitan a jurisdicciones exóticas, sino que están dentro de las leyes y regulaciones de los Estados modernos, mediante ingeniería tributaria y estructuras offshore que permiten que grandes fortunas queden blindadas, mientras el peso fiscal recae sobre los sectores medios y productivos. Según Breard, esto genera una sociedad donde las reglas son obligatorias para unos y opcionales para otros.
Breard señaló que la convergencia entre capital financiero, plataformas digitales, inteligencia artificial y control masivo de datos está creando una nueva aristocracia global. Indicó que Occidente enfrenta una paradoja: para competir con China, algunos sectores estarían dispuestos a abandonar valores como la democracia republicana, el pluralismo y el Estado de derecho.
El senador advirtió que cuando sectores hipermillonarios influyen en regulaciones, sistemas tributarios, plataformas tecnológicas, medios de comunicación y financiamiento político, el problema se transforma en uno de poder. Señaló que la inteligencia artificial y el big data son estructuras de organización social y acumulación de poder global.
Breard concluyó que Occidente debe decidir si compite con China preservando sus valores fundacionales (Estado de derecho, pluralismo y cohesión social) o si renuncia a ellos en nombre de la eficiencia tecnológica. Afirmó que una civilización puede derrotarse a sí misma cuando destruye los valores que la hicieron diferente.
