El Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres) actualizó el mapa de peligrosidad sísmica de Argentina y señaló que ninguna región del país, incluida Corrientes, está exenta de movimientos telúricos, aunque la probabilidad de un evento de gran magnitud en la provincia es baja.
El Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres) actualizó el mapa de peligrosidad sísmica de Argentina tras un análisis que abarcó datos desde 1471 hasta diciembre de 2019. El nuevo diseño reemplaza la clasificación en cinco zonas rígidas por un esquema de colores graduales, lo que indica que es técnicamente posible registrar vibraciones en cualquier punto del territorio nacional.
La provincia de Corrientes se asienta sobre el Cratón del Río de la Plata, una estructura geológica antigua y maciza sin fallas tectónicas activas de gran magnitud. La distancia respecto al límite de placas de Nazca y Sudamericana, donde se origina la mayor actividad sísmica de Sudamérica, contribuye a que las ondas lleguen atenuadas a la región.
El Inpres distingue entre amenaza (o peligrosidad) y riesgo sísmico. La amenaza se refiere a la aceleración máxima del suelo generada por un sismo, mientras que el riesgo combina esa amenaza con la vulnerabilidad de las construcciones. Según el organismo, el lugar más seguro durante un sismo es el interior de edificaciones que cumplan el Reglamento para Construcciones Sismorresistentes vigente.
Corrientes registró un sismo de intensidad grado VI en la escala de Mercalli el 21 de enero de 1948, que afectó a Monte Caseros y Curuzú Cuatiá. El evento provocó grietas en viviendas y no causó víctimas fatales.
