El Consejo Directivo había aceptado la licencia de Silva por tres meses, pero una reunión de presidentes de clubes anuló la medida y lo reincorporó en el cargo. Los dirigentes argumentaron un vacío legal en la votación de la nota.
El viernes por la noche, una reunión de presidentes de clubes de la Liga Santotomeña de Fútbol resolvió anular el interinato de Ramón Urbieta y restituir a Maximiliano Silva como presidente de la institución. La decisión se tomó 48 horas después de que el Consejo Directivo aceptara, de palabra, la licencia por tres meses de Silva, solicitada por un supuesto cuadro de estrés.
Los dirigentes que participaron del encuentro alegaron un vacío legal: afirmaron que la nota de Silva nunca fue sometida a votación formal para su aprobación o rechazo en el acta. Con ese argumento, desconocieron la validez del mandato de Urbieta, quien había asumido el cargo interinamente.
Según manifestaron los propios dirigentes, la restitución se fundamentó en que Silva es el único firmante registrado ante la Inspección General de Personas Jurídicas de la Provincia y ante las entidades bancarias. De mantenerse la licencia sin un trámite formal homologado, la Liga habría quedado inhibida para retirar fondos de sus cuentas, provenientes del canon que pagan las antenas de telefonía celular.
El portal de noticias local Digital Santo Tomé señaló que la situación evidenció una desprolijidad administrativa interna y planteó interrogantes sobre por qué los responsables de la Secretaría y la Tesorería no asentaron la nota como correspondía.
En tanto, la cúpula de la Liga anunció la convocatoria a una asamblea extraordinaria para febrero de 2027 con el objetivo de elegir nuevas autoridades y recortar un año el mandato vigente. Para el arco opositor, este anuncio representa una maniobra de distracción.
Cabe recordar que Silva arrastra una suspensión de tres años dictada por la Asociación de Veteranos de Fútbol tras comprobarse que habría adulterado la edad en una fotocopia de su DNI para jugar de forma irregular en el club América.
La breve gestión de Urbieta mostró, según fuentes dirigenciales, una actitud de orden y apego al trabajo.
