Nacido en Binondo hacia 1600 y educado por los dominicos en Manila, fue arrestado junto a una expedición misionera en Okinawa durante el shogunato Tokugawa y ejecutado en Nagasaki. Es considerado patrono de los migrantes y de los trabajadores filipinos en el extranjero.
El 28 de septiembre, el calendario litúrgico católico conmemora a San Lorenzo Ruiz, protomártir de Filipinas. Nació en Binondo hacia el año 1600 y se desempeñó como escribano. Fue educado por los padres dominicos en Manila, donde cumplió tareas como sacristán.
Según la tradición eclesial, abandonó su país tras una acusación de homicidio y se incorporó a una expedición misionera dominica con destino a Japón. Al desembarcar en Okinawa, durante el shogunato Tokugawa, los misioneros fueron arrestados y sometidos a torturas físicas y psicológicas.
De acuerdo con los relatos hagiográficos, Lorenzo Ruiz rechazó renegar de su fe y declaró que daría mil vidas antes que apostatar. Sufrió martirio en la colina de Nishizaka, en Nagasaki, mediante el suplicio de la fosa o ana-tsuri.
La tradición eclesial atribuye a su intercesión curaciones, entre ellas la de un niño con hidrocefalia en 1983, hecho reconocido por la Santa Sede como paso previo a su canonización en Roma.
En la piedad contemporánea es invocado como patrono de los migrantes, los pobres y los trabajadores filipinos en el extranjero. Sus devotos recitan el Santo Rosario y novenas, y solicitan fortaleza espiritual, serenidad en el trabajo y protección para las familias separadas por la distancia.
En la misma fecha, la liturgia conmemora a San Wenceslao de Bohemia y a San Simón de Rojas. Durante la semana se celebran también los Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, San Jerónimo y Santa Teresita del Niño Jesús.
En la Ciudad de Buenos Aires, la Iglesia de Nuestra Señora de la Rabida, ubicada en el barrio de Retiro (Av. Belgrano 1502), ofrece espacios de oración y bendición para las colectividades migrantes.
