La Subsecretaría de Industria de Corrientes, junto al arquitecto Eric Kennedy, lleva adelante el programa provincial «Madera Correntina», que incluye conferencias en distintas localidades para difundir el sistema Wood Frame. El subsecretario Antonio Barros Perkins destacó que buscan desmitificar la construcción en madera y mostrar su viabilidad y calidad técnica.
La Subsecretaría de Industria de Corrientes, en articulación técnica con el arquitecto especialista Eric Kennedy, puso en marcha el programa provincial «Madera Correntina». La iniciativa contempla una gira de conferencias y sensibilización que se ha desarrollado en localidades como Santo Tomé, Paso de los Libres y Goya, con próximas presentaciones programadas en Mercedes, Curuzú Cuatiá, Saladas y Mocoretá.
«Buscamos desmitificar todo lo que rodea a la construcción en madera, haciendo ver que no solo es viable y factible, sino que permite desarrollar diseños de gran calidad técnica y confort ambiental», declaró a EL LIBERTADOR Antonio Barros Perkins, subsecretario de Industria de la provincia.
El funcionario señaló que, a diferencia del concepto de casilla prefabricada rústica, el sistema estructural Wood Frame —de origen anglosajón y consolidado en Estados Unidos, Canadá y Europa— ofrece terminaciones de alta gama donde la estructura de madera resulta imperceptible desde el exterior.
Respecto a las dudas sobre la durabilidad frente a la humedad y las plagas, los especialistas respaldan la solidez del material con parámetros técnicos. Utilizando madera procesada de pino y eucalipto con adecuados controles de secado, niveles de humedad calibrados y tratamiento de impregnación química, las estructuras alcanzan una vida útil que supera los 100 años con un mantenimiento básico.
Como testimonio histórico, Barros Perkins evocó una experiencia familiar: sus antepasados colonos instalados en el condado de Fluvanna, en el estado de Virginia (EE. UU.), erigieron una casa de madera que resistió la Guerra de Independencia y la Guerra de Secesión. La edificación albergó a ocho generaciones de la familia Perkin hasta su demolición en la década de 1960.
