sábado, 30 agosto, 2025

Vicente Palermo: Milei vendió la ilusión de un mercado perfecto que no existe en ningún lado

De ilusiones y desilusiones colectivas. De buenos y malos modales presidenciales. De democracia y posdemocracia. De corrupción. Vicente Palermo habla de todo esto y de mucho más cuando se le pregunta por la Argentina. Indaga el país a través del análisis político y de la escritura de ficción: acaba de publicar un libro de cuentos, Venus en cuarentena (Hugo Benjamín).

“Las ilusiones colectivas no salen de la nada”, dice en relación a las circunstancias que llevaron a Javier Milei al poder hace dos años. “Nos vendió la ilusión, básicamente, del mercado perfecto e inmaculado”, explica Palermo, politólogo y ensayista, uno de los fundadores del Club Político Argentino. Y los argentinos compramos.

Ahora, al borde de la elección de medio término, es momento de parar la pelota y analizar este “primer tiempo” de la gestión libertaria y sondear qué nos depara el futuro. “Milei es una moneda de dos caras, y la otra cara es la antipolítica y la hiperrepresentación”, dice Palermo. “Ha buscado destruir el lazo representativo tradicional para sustituirlo por la furia de las redes. Si agarrás todo lo que circula por ahí y lo expresás sin elaboración, conseguís la hiperrepresentación que hay. Encarnar el malestar”, señala.


A Milei la polarización le conviene y la usa a full, aunque eso no conduzca al bienestar colectivo. A eso le suma la radicalidad


Sobre el presunto pago de sobornos que salió a la luz en los últimos días con el caso de los audios del funcionario de la agencia de discapacidad, dirá: “Un señor que cree que el país debe conferirle la suma del poder público tenderá a corromperse, si no es que ya lo está”.

Los límites que hagan falta ponerle a Milei, dice Palermo, deberán venir de las instituciones, la prensa y los ciudadanos.

Palermo teme que la ciudadanía pierda las esperanzas en la democracia. “La democracia no está para resolver los problemas de la gente –dice–. Es un marco de reglas que te protegen, te permiten expresar y hacen posible la cooperación. Y ahí jugás vos. Pero no tiene la culpa. O sea, es como si vos jugaras al fútbol en un equipo que pierde cinco partidos seguidos, y salís y le echás la culpa por las derrotas al fútbol y a las reglas”.

El Palermo escritor suele enfrentar un dilema: ¿el ensayo o la ficción? El ensayo, dice, es la pluma libre pero analítica. Y escribir ficción, una necesidad: “La ficción me permite liberar la subjetividad. Hay allí cosas que en un ensayo no se pueden abordar. Pero estoy explorando lo que una amiga mía bautizó como “cuenti-ensayos”. Al principio me desconcertó, pero tiene razón. Quiero creer que no es un bricolaje, sino un blender entre el cuento y el ensayo. Por ejemplo, en un cuento exploro la relación entre el amor y la política, que es un misterio. Sigo sin entenderla hoy, a pesar de que he escrito bastante sobre eso”.

En el prólogo del libro, Álvaro Abós trae la imagen de “comprar buzones”. ¿Cuál es el último que nos comimos los argentinos?

–El último buzón que compramos fue Milei, pero es una visión muy personal. Si nos comimos ese buzón fue porque nos lo supieron vender muy bien, y con muy buenas razones. Nadie te compra un buzón, por muy despistado que sea, si no tenés buenos argumentos y no mezclás realidades con macaneo.


Milei ha buscado destruir el lazo representativo tradicional para sustituirlo por la furia de las redes


También puede jugar el autoengaño, la necesidad de creer en algo.

–Bueno, las ilusiones colectivas no salen de la nada. Hay situaciones muy traumáticas que se van acumulando y van generando un malestar que estalla en determinados momentos. Y ahí vos necesitás que alguien te haga una narración, que te venda una ilusión.

¿Y qué ilusión nos vendió Milei?

–Bueno, nos vendió la ilusión, básicamente, del mercado perfecto e inmaculado. Es decir, que la Argentina todo lo que necesita es convertirse en una sociedad de mercado que no existe en ningún lado del mundo y nunca existió. Y para eso, por supuesto, hay que dejar atrás la inflación. Y claro, todo el mundo quiere dejar atrás la inflación. Pero Milei es una moneda de dos caras, y la otra cara es la antipolítica y la hiperrepresentación. Ha buscado destruir el lazo representativo tradicional para sustituirlo por la furia de las redes. Si vos agarrás todo lo que circula por ahí y lo expresás sin elaboración, conseguís la hiperrepresentación que hay. Encarnar el malestar. Lo que decía Shakespeare, que la vida es una historia escrita por un idiota lleno de ruido y furia, y que no significa nada. Bueno, las redes son eso hoy. Y la antipolítica tiene dos cosas. Por un lado, el reemplazo de la política por el mercado. Y la destrucción de los políticos, porque lo único que hacen es beneficiarse a sí mismos. Son una casta. Y entonces hay que hacerlos a un lado definitivamente. Ahora, la antipolítica y la hiperrepresentación ya estaban instaladas en nuestra sociedad.


La democracia no está para resolver los problemas de la gente. Es un marco de reglas que te protegen, te permiten expresar y hacen posible la cooperación


¿Es importante que un presidente tenga buenos modos? Ahora Milei prometió cuidarse más.

–A mí no me parece que sea el problema principal. Nunca me quejo de los malos modales de Milei porque es el lugar común que está instalado. Sin embargo, cuando un presidente dice “no odiamos suficientemente a los periodistas”, está produciendo un hecho político. Pero el problema es también lo que hace. Dice “soy un topo que viene a destruir al Estado por dentro” y está deteriorando un lazo social indispensable, que es el Estado. Está haciendo pelota el INTA, está destruyendo la estructura de investigación pública.

Muchos dicen que la democracia no resolvió sus problemas y que no van a ir a votar. ¿Es ese un vínculo roto?

–La democracia no está para resolver los problemas de la gente. Es un marco de reglas que te protegen, te permiten expresar y hacen posible la cooperación. Y ahí jugás vos. Pero no tiene la culpa. O sea, es como si vos jugaras al fútbol en un equipo que pierde cinco partidos seguidos, y salís y le echás la culpa por las derrotas al fútbol y a las reglas

Entonces, somos nosotros, ¿no?

–No es un problema de la democracia. Alfonsín, que para mí es un prócer excepcional, dijo “con la democracia se come, se educa”. En ese momento no podía decir, “miren, con la democracia no sabemos si van a estar mejor económicamente, si van a comer, si van a educarse”. La democracia da la posibilidad de un piso donde en teoría somos todos iguales.

La democracia también establece la división de poderes.

–Cuando vos ves las luchas de poder entre el Ejecutivo y el Legislativo… si te quedás en tu casa y no votás… Yo estoy muy enojado, pero no con los diputados, estoy enojado con la gente, no puede ser que la gente se compre un buzón.

Si por un lado “se compran un buzón”, por otro lado puede que muchos se queden en casa porque sienten que no tienen otra opción.

–El liberalismo puro, sin república, sin virtud cívica, sin participación activa, sin las libertades de los antiguos, con las libertades exclusivas de los modernos, ¿en qué consiste? Consiste en que un señor vota, paga sus impuestos y se dedica a prosperar por su cuenta. Entonces, hay que dejarlo tranquilo. Eligió a los representantes y ya. ¿Cuándo vuelvo a votar? Dentro de dos años. ¡Hasta la próxima! Bueno, ese es el tipo de liberalismo que necesita el mercado; no es el liberalismo que necesita el bienestar colectivo.

Algunos dicen que estamos entrando en la era de la posdemocracia.

– La posdemocracia puede ser una era sin esperanza. Creíamos que con la democracia iba a funcionar todo. Viví los años ochenta, esa hermosísima época. No tengo nostalgia por ella, pero sí un gratísimo recuerdo. Entonces, esas ilusiones, dejémoslas, no sirven. Pero la democracia lo que ofrece es la promesa de la libertad, una promesa de que siempre es posible la acción colectiva para crear cosas nuevas, para ensanchar el horizonte. También para cambiar lo social, los vínculos sociales. La apatía en cambio es reaccionaria.

¿Ve cosas que lo hacen pensar en una posdemocracia?

–Está el peligro de que la democracia coexista con la falta de esperanzas. La falta de esperanzas de aquellos a los que la lotería biológica y social los coloca en lugares subordinados, inferiores, excluidos o no excluidos, pero muy mal posicionados. Esos no tienen ninguna esperanza en la política, no esperan nada. Y están los que se valen de sí mismos y de los activos que tienen, pero tampoco esperan nada de la política. Entonces la política democrática tiene que convivir con eso. Otra variante de la posdemocracia es la exacerbación del liberalismo sin república. Es un liberalismo donde cada cual vela por su prosperidad. Adam Smith lo decía muy bien, entendió muy bien la lógica del mercado: el mercado es maravilloso porque nos proporciona una información indispensable para la prosperidad. No habría cómo sustituir el mercado.

¿Y la inteligencia artificial?

–Nos va a decir “usted no se ocupe de nada, el algoritmo lo resuelve”. Va a tener respuestas para todo y va a despolitizarlo todo, no vamos a ser nosotros. Hace unos días, estaba usando el chat GPT como enciclopedia y de repente apareció el diablo y me dijo “¿querés que pensemos este problema juntos?” No, no, no, gracias. Ahí está tu poder de decisión. ¿Querés participar o preferís quedarte al margen? Aristóteles ya sabía eso de que el hombre es naturalmente vago. Quiere que lo dejen tranquilo y pone todo su afán en su negocio personal. Ese es el natural humano. La política es un esfuerzo al que, si le restás todos los incentivos y no tenés ciertas ilusiones acerca de lo que puede producir ese esfuerzo… La política es básicamente cooperación y confrontación. No se puede entender sin cooperación y tampoco sin confrontación.

¿Vamos a poder superar la polarización en algún momento? ¿De qué depende?

–A Milei le conviene y la usa a full, aunque eso no conduzca al bienestar colectivo. Y eso lo combina con una cosa de radicalidad.

Pero no solo le sirve a Milei. La polarización fue la esencia del kirchnerismo.

–Y no veo cómo se pueda salir de eso. Ni uno ni otro están interesados en que se termine.

¿Y el centro político dónde está?

–Mientras la polarización funciona, es muy difícil para el centro. Milei desde el vamos eligió el ataque a la velocidad del rayo con extrema intensidad. Eligió un enemigo muy visualizado por la sociedad y fue muy efectivo en radicalizar y en polarizar. Entonces, el centro tuvo enormes problemas y hoy necesita fortalecer sus músculos. ¿Pero cómo, si a la gente la colocás en esa presión en donde se va a su casa o elige entre el blanco y el negro?

Macri podría haberse diferenciado y decidió aliarse.

–Macri y Patricia Bullrich fueron corriendo después de las PASO a plegarse a Milei y declarar su incondicionalidad. Y ahora lo que hicieron fue contribuir a enterrar Juntos por el Cambio. Tendrían que haber seguido siendo una alternativa de centro. De centroderecha, pero de centro. Eligieron mezclarse. A mí este gobierno me pone en un dilema…

¿Cuál?

–No quiero que le vaya mal. Porque si le va mal, ¿qué puede querer decir? Que haya un colapso y tengamos una híper, por ejemplo. Un colapso económico. El tema es que, bueno, está también todo lo demás. Entonces, ¿quiero que le vaya bien? Eso quiere decir que nos deje una Argentina totalmente cambiada y horrible. Entonces, vamos a salir de una Argentina mala, la Argentina de los cuadernos, de la orilla de la hiperinflación, de la producción de pobreza. Pero vamos a pasar a una Argentina donde las relaciones sociales de desigualdad y de dependencia queden congeladas. Si a Milei le va bien, va a ser el congelamiento de la injusticia tanto en términos de libertad como de igualdad.

¿Qué sentiste cuando viste el “Nunca más” como slogan de campaña del Gobierno?

–Eso es repugnante, porque aparte fue deliberado. Sentí indignación. Pero la verdad es que ya me cansé de indignarme contra este gobierno. Ahora uso más el humor.

Y la ficción en tus libros

–Sí, también. Estos cuentos tienen cosas de angustia fuerte.

¿Estamos angustiados los argentinos?

–Es uno de los motivos por los cuales la gente se agarra de Milei y muchos se resisten a soltarse. Es un mérito suyo el haber creado una situación donde la gente está dispuesta a darle un crédito más. Porque está bien, tal vez ahora no le tengan el amor inicial… pero bueno, nos sacó de encima la inflación. Aunque no sé por cuánto tiempo Milei nos sacó de la inflación. Pero de momento él tiene un activo o dos, y lo que hace es que muchos estén dispuestos a darle un crédito. ¿Por qué no voy a seguir creyendo?, se dicen, si por otra parte no tengo en quién más creer.

Estamos viviendo días donde las denuncias de corrupción política vuelven a dominar la escena, ¿Es un déjá vu?

–Muchos se preguntan, desconcertados, ¿pero cómo, no vinieron a terminar con la corrupción y la casta? Pero, ¿podría haber sido de otro modo? El poder corrompe. Y un señor que cree que el país debe conferirle la suma del poder público tenderá a corromperse, si no es que ya lo está. Dependerá del poder de las instituciones, la prensa y los ciudadanos el ponerle límites, cosa que él odia. Para Milei todo es mercado, por ende la política también lo es. “Les estamos afanando los choreos” no fue un lapsus. La corrupción es uno de los medios más efectivos de destruir el Estado.

Vicente Palermo, politólogo y escritorHernan Zenteno – La Nacion

ENTRE EL ANÁLISIS POLÍTICO Y LA NARRATIVA

PERFIL: Vicente Palermo

Vicente Palermo nació en febrero de 1951. Licenciado en Sociología, es doctor en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid. Es fundador del Club Político Argentino.

Investigador principal del Conicet, ha dictado cursos de grado y posgrado en universidades de la Argentina, Brasil, España y Uruguay. Se dedica a temas de política latinoamericana comparada y de historia política argentina reciente.

Recibió la beca Guggenheim en 2006, el premio al mejor libro del año de Latin American Studies Association en 2009 y el Premio Konex de Platino 2016 en Humanidades, en la disciplina Ciencias Políticas.

Escribió varios libros de ensayo político y al mismo tiempo es autor de ficción. Acaba de publicar Venus en cuarentena, una colección de cuentos (editorial Hugo Benjamín)

Más Noticias

Noticias
Relacionadas

Fórmula 1: un piloto fue sancionado tras la qualy del GP de Países Bajos

30/08/2025 13:58hs.Se sabe y es habitual: las sesiones de...

Franco Colapinto explotó contra Sainz y Bearman: «Están en medio del camino»

30/08/2025 12:37hs.Tras la clasificación de la F1 en Países...

Te querés matar

Te querés matar. A menos de dos años...

Hay que dejar de afanar los choreos al menos dos años

Se repiten términos como “Menem”, “corrupción”. Incluso, reaparece...