Dos alumnos de nivel secundario de la ciudad de Corrientes investigaron la contaminación bacteriana en teléfonos celulares con la asistencia del Instituto de Medicina Regional de la UNNE. El estudio detectó bacterias indicadoras de higiene en casi la mitad de los dispositivos analizados.
Con el objetivo de presentar un proyecto en la modalidad de Ciencias Naturales, dos estudiantes del nivel secundario de un colegio de la ciudad de Corrientes se propusieron determinar la cantidad de bacterias presentes en las pantallas de los teléfonos celulares. Para ello, solicitaron la colaboración del Instituto de Medicina Regional de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), donde el doctor Luis Merino, director y jefe del área de Bacteriología, aceptó guiar la investigación.
El estudio consistió en un relevamiento sobre la contaminación bacteriana en los teléfonos celulares de alumnos de cuarto, quinto y sexto año de una institución educativa correntina. Según explicó Merino en declaraciones a radio LT7, la iniciativa surgió de los propios estudiantes para ser presentada en una jornada de ciencias. El objetivo fue “estudiar la contaminación bacteriana de las pantallas de celulares”.
Consultado sobre los resultados, el bacteriólogo afirmó: “Nosotros encontramos que casi la mitad poseían algunas de las bacterias que nosotros llamamos indicadores”. Merino precisó que se trata de microorganismos que no siempre provocan enfermedades por sí mismos, aunque algunos pueden hacerlo. “Si bien algunas de ellas sí producen enfermedades, por ejemplo Escherichia coli y Staphylococcus aureus que son los que encontramos, las buscamos más como indicadores”, detalló.
El especialista diferenció ambos tipos de bacterias: “Los estafilococos son indicadores de higiene en general, porque están en las manos, en las fosas nasales, en la piel, contaminando, mientras que Escherichia coli es un miembro de la microbiota habitual del intestino, o sea, aparece en materia fecal”. Por esa razón, su presencia en cualquier superficie “estaría indicando una contaminación con materia fecal”, dato que el equipo decidió comunicar a la comunidad.
En relación con el mecanismo de contagio, Merino señaló: “Lo llevamos al baño y nos lavamos las manos cuando salimos del baño, lo tocamos en el baño”. Introdujo el concepto de fómites, definidos como objetos inanimados que pueden transmitir agentes patógenos de persona a persona, como cubiertos, picaportes o pasamanos. “El celular es uno de estos fómites que pueden transmitir bacterias, virus y cualquier otro agente patógeno de persona a persona”, sostuvo.
Merino también destacó un cambio de hábitos generacional: “Antes llevábamos el diario, ahora llevamos el celular, con la diferencia que el diario no lo compartíamos tanto como el celular, y no teníamos tanto tiempo en las manos”. Agregó que el dispositivo está presente “cuando comemos, cuando cocinamos, cuando trabajamos, cuando nos acostamos, todo el tiempo”, lo que multiplica las posibilidades de contaminación.
Para reducir la carga bacteriana, el especialista recomendó el lavado de manos como medida principal. Además, detalló pautas concretas: evitar llevar el celular al baño, lavarse las manos en momentos clave como al salir del baño, antes de preparar medicamentos o manipular alimentos, y limpiar la pantalla con un paño y antiséptico adecuado, como alcohol al 70% o sanitizantes derivados de sales de amonio cuaternario.
