Bernardino Antonio Benítez, imputado en la causa por la desaparición de Loan Danilo Peña, brindó su quinta declaración ante el Tribunal Oral Federal de Corrientes. Relató detalles del 13 de junio de 2024, denunció apremios durante su detención y afirmó su inocencia.
Bernardino Antonio Benítez, expareja de Laudelina Peña y uno de los siete imputados por la sustracción de Loan Danilo Peña, declaró este miércoles ante el Tribunal Oral Federal de Corrientes en su quinta presentación en la causa. Durante la audiencia, Benítez lloró en varios pasajes y relató su versión de los hechos ocurridos el 13 de junio de 2024 en la localidad de 9 de Julio.
Relato del día de la desaparición
Benítez indicó que cerca de las 8 de ese día llevó a Laudelina a la casa de la abuela Catalina, donde ella debía cocinar, y luego regresó a su domicilio. Realizó varios viajes durante la mañana hasta llegar al almuerzo, en el que se encontraban Laudelina, Victoria Caillava y Carlos Pérez. Manifestó que se sintió incómodo por la presencia de la pareja: «Son de clase alta, me sentía incómodo porque empezaban a hablar de temas de política que no entendía nada». Por esa razón, se retiró y se dirigió al naranjal.
Entre 15 y 20 minutos después llegaron Daniel Ramírez, Mónica Millapi y los niños. El grupo comenzó a caminar, con Benítez al frente, Ramírez en segundo lugar y Millapi al final. Uno de los menores gritó «tío, tío» y avisó que faltaba un niño. Benítez declaró: «A las 14.24 intenté comunicarme con Laudelina pero me cortaba. A las 14.25 logré hablar con ella y le pregunté si Loan estaba ahí. Me dijo que el nene se había ido hacia donde estábamos nosotros, pero yo no lo veía». Añadió: «Lo fui a buscar y me entró la desesperación».
Sobre la falsa alarma de la madrugada, sostuvo que cuando le informaron que habían encontrado a Loan «me puse a llorar de la alegría». La desesperación regresó al confirmarse que la noticia era falsa.
Denuncias de apremios e intento de suicidio
Benítez aseguró que al ser detenido, los efectivos le cubrieron la cabeza durante el traslado y fue golpeado. «Un policía me pegó tres trompadas en la costilla. Después, otro me pegó en la cabeza y me dijo que me iban a hacer hablar por la fuerza», declaró. Atribuyó estos hechos a efectivos de la Policía de Corrientes Capital bajo el mando del entonces jefe de la Unidad Regional II, Roque Nicolás Báez.
En la Unidad Penitenciaria Federal 7 de Resistencia, Benítez dijo que durante los primeros quince días de julio, un jefe apellidado Insaurralde lo sacaba todas las tardes, le mostraba videos de sus hijos y de Crónica TV, y le advertía que un juzgado de Menores le quitaría la tenencia. «Me quería suicidar con la cuerda de un buzo», reveló. «Fue una tortura muy fuerte que sufrí», insistió.
También relató que fue atacado por un interno con una piedra que le provocó una herida en la cadera, y que su amigo y coimputado Daniel Ramírez fue agredido por autoridades y lastimado en un hombro.
La remera y las contradicciones
Respecto a la remera que testigos describieron con distintos colores la noche de la desaparición, Benítez afirmó: «Tenía una mancha blanca, pero era una remera azul, despintada, era una remera vieja». Al exhibírsele diversas prendas, reconoció algunas como propias, pero la remera en cuestión no fue hallada como efecto de prueba.
Concluyó su declaración con una frase dirigida al tribunal: «Nunca dejé de buscarlo, me sentía obligado porque se había perdido mi sobrino». Y ante la familia de Loan: «Soy inocente, se lo digo a la familia, lo único que hice fue buscarle».
