El escritor británico John Ronald Reuel Tolkien, autor de «El Hobbit» y «El Señor de los Anillos», nació el 3 de enero de 1892 en Bloemfontein y falleció el 2 de septiembre de 1973 en Bournemouth. Una de sus citas más difundidas, pronunciada por el personaje Thorin Escudo de Roble en 1937, menciona la comida, la alegría y las canciones en comparación con el oro atesorado.
John Ronald Reuel Tolkien, más conocido como J.R.R. Tolkien, es autor de las novelas El Hobbit y los tres volúmenes de El Señor de los Anillos. Nació el 3 de enero de 1892 en Bloemfontein, en la actual Sudáfrica, en aquel momento el Estado Libre de Orange, donde su padre, Arthur Reuel Tolkien, trabajaba como gerente de la sucursal del Banco Británico de África Occidental.
A los tres años de edad volvió a Inglaterra. Su padre murió el 15 de febrero de 1896 por una fiebre reumática. La familia se quedó sin ingresos y su madre, Mabel, se trasladó con sus dos hijos a vivir con parientes en Birmingham.
Los hermanos Tolkien quedaron huérfanos a los 12 años, luego de que su madre falleciera en 1904 tras sufrir complicaciones de diabetes. Ronald y Hilary pasaron su adolescencia en orfanatos y fueron educados por el padre Francis Xavier Morgan, un sacerdote católico del oratorio de Birmingham.
A los 16 años conoció a Edith Mary Bratt, con quien se casó ocho años más tarde. Estuvieron casados 56 años. J.R.R. Tolkien murió el 2 de septiembre de 1973 en Bournemouth, Inglaterra, a los 81 años.
La frase sobre la mesa compartida, la música y la felicidad
Una de las frases más difundidas de sus obras es: «Si muchos de nosotros diéramos más valor a la comida, a la alegría y a las canciones que al oro atesorado, este sería un mundo más feliz». Data de 1937, año en que se publicó El Hobbit.
La pronuncia el personaje Thorin Escudo de Roble en su lecho de muerte en el capítulo 18, titulado «El viaje de vuelta». Se dirige al hobbit Bilbo Bolsón para reconciliarse con él tras haber sido cegado por la codicia del tesoro de Erebor.
La cita menciona tres elementos: la comida, la canción y la alegría. Los tres comparten una característica: ninguna se disfruta en aislamiento, sino en comunidad.
El autor denomina «enfermedad del dragón» a la forma extrema de codicia irrazonable, paranoia y el deseo de acumular grandes riquezas materiales, que en la ficción refiere especialmente el oro y los tesoros custodiados por un dragón.
Una lección sobre la codicia
La paradoja que plantea Tolkien radica en que el ser humano suele sacrificar el instante y los valores que se cultivan en las relaciones vitales para perseguir los medios que sustentan esa misma vida, es decir, la riqueza acumulada.
En el mundo moderno esa riqueza no se traduce solo en dinero, sino también en activos simbólicos como la visibilidad en las redes sociales, el estatus laboral y la productividad constante.
El arte y la música pasaron de ser actividades grupales y en persona a convertirse en consumo individual en plataformas de streaming. La frase del universo literario de Tolkien invita a la oportunidad de reivindicar el valor de la pausa compartida.
