La criptomoneda cotizó a US$86.178 en las últimas horas, tras meses de oscilar entre US$60.000 y US$70.000. El repunte se produjo en un contexto de liquidaciones de posiciones cortas y mayor demanda institucional.
La criptomoneda bitcoin superó la barrera de los US$85.000 y llegó a cotizar a US$86.178 en las últimas horas. El activo había oscilado entre los US$60.000 y US$70.000 durante meses, y tres días atrás traspasó el piso de los US$80.000, nivel que alcanzó pocas veces este año. En las últimas 24 horas subió un 6,68%, mientras que el crecimiento en relación con una semana atrás es del 9,31%, según datos de la plataforma Coin Market Cap.
El alza se produjo cuando un repunte por encima de los US$84.000 desencadenó liquidaciones de posiciones cortas por valor de más de US$648 millones. «Esto indica que parte del movimiento reciente también estuvo impulsado por el cierre forzado de apuestas bajistas», explicó Carolina Gama, country manager de Bitget para la Argentina.
Otros motivos que empujaron la subida están vinculados a un aumento de la demanda institucional de bitcoin y a una disminución de las presiones macroeconómicas derivadas de la caída de los precios del petróleo y los rendimientos de los bonos. «Dos factores han contribuido a sostener este movimiento: los flujos hacia los ETF spot y la búsqueda de los inversores por opciones de activos en un entorno de inflación todavía elevada», detalló Gama y agregó: «Al mismo tiempo, la caída del petróleo por cuarta sesión consecutiva, por debajo de los US$100, ayuda a aliviar parte de las preocupaciones en el entorno macroeconómico».
De cara al mediano plazo, desde Lemon señalaron algunos aspectos que podrían incidir en el precio de bitcoin. En primer lugar, los ETF spot en Estados Unidos podrían seguir impactando, ya que son uno de los principales canales de demanda institucional. «Mientras continúen absorbiendo ventas, funcionan como sostén del mercado», explicó Ignacio Gimenez, business manager en Lemon. Además, explicó que una política monetaria menos restrictiva, menores tasas reales o una mejora en las condiciones de liquidez global podrían favorecer a los activos de riesgo, entre ellos, bitcoin.
En cuanto a los peligros que podrían empujar el «oro digital» hacia abajo, señalaron que el principal sigue siendo el contexto macroeconómico: la inflación persistente, las tasas altas por más tiempo, un dólar fortalecido o un aumento de la aversión al riesgo podrían presionar al activo. «También habrá que seguir de cerca eventuales correcciones en el mercado tecnológico, especialmente en torno a las valuaciones vinculadas a inteligencia artificial, que podrían generar una toma de ganancias más amplia», concluyó Gimenez.
