Cada 7 de junio se celebra en Argentina el Día del Periodista, en conmemoración del nacimiento de la Gazeta de Buenos Ayres. En la actualidad, el oficio enfrenta el reto de integrar la inteligencia artificial sin perder su esencia de verificación y credibilidad.
El 7 de junio se conmemora en Argentina el Día del Periodista, fecha que remite al nacimiento de la Gazeta de Buenos Ayres, creada por Mariano Moreno para informar a la sociedad. Más de dos siglos después, el objetivo de exponer la realidad y ayudar a comprenderla sigue vigente, aunque el contexto ha cambiado significativamente.
La inteligencia artificial (IA) ha irrumpido en la producción de contenidos, generando textos, imágenes, videos y análisis en segundos. La democratización de la información permite que cualquier ciudadano pueda ser generador de contenidos y disparador de debates sociales.
Según Graciela Faccini, autora del artículo, el periodista no compite con las aplicaciones, sino que utiliza la tecnología como base de su credibilidad. La IA puede ayudar a investigar, procesar datos y organizar información, pero carece de criterio moral, responsabilidad pública y compromiso con la verdad. “Somos los periodistas los que la nutrimos para que sea útil al trabajo cotidiano”, afirmó.
La función del periodista, señaló, consiste en verificar, contrastar, preguntar y contextualizar, ordenando la sobresaturación de datos y opiniones. En un contexto de “economía de la atención” de aproximadamente cinco segundos, la tarea periodística ayuda a distinguir los hechos de las interpretaciones y separar la información de la propaganda.
Faccini indicó que el mayor riesgo para la profesión no está en la IA, sino en la ilusión de que la abundancia de información equivale a conocimiento. “La tecnología debe estar al servicio de la calidad informativa y no convertirse en un atajo para reemplazar el rigor, la investigación o la mirada crítica”, sostuvo.
El artículo concluye que, pese a los cambios tecnológicos, la necesidad social de contar con personas capaces de buscar la verdad con honestidad intelectual permanece. “Hoy más que nunca, la celebración no debería pertenecer únicamente a quienes ejercemos el oficio, sino a toda una sociedad que necesita información confiable para tomar decisiones libres”, afirmó.
