En su homilía del domingo 16 de agosto de 2026, monseñor Domingo Salvador Castagna, arzobispo emérito de la Arquidiócesis de Corrientes, reflexionó sobre la fe, la humildad y la necesidad de promover la santidad entre todos los bautizados.
El arzobispo emérito de la Arquidiócesis de Corrientes, monseñor Domingo Salvador Castagna, publicó su homilía correspondiente al domingo 16 de agosto de 2026, en la que abordó la fe como condición para el acercamiento a Cristo y la urgencia de promover la santidad entre todos los cristianos.
En su texto, Castagna citó pasajes bíblicos para ilustrar la actitud de la mujer cananea, quien, según el Evangelio de Mateo (15, 26-28), acudió a Jesús para pedir la curación de su hija. El arzobispo emérito señaló que la humildad de aquella madre «encuentra su cauce en la aparente dureza de expresión de Jesús» y que su fe «conmueve el corazón humano de Cristo».
Asimismo, el prelado sostuvo que «los auténticos evangelizadores y maestros son los santos» y que «la promoción de la santidad, entre todos los cristianos -ministros, consagrados y laicos- es de urgente necesidad». En ese marco, recordó la enseñanza de San Pablo VI, quien afirmó que «el hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan».
En relación con el Bautismo, Castagna expresó que «las simples condiciones para acceder a la celebración del Bautismo» —como el compromiso de padres y padrinos— «constituye, en numerosos casos, estériles formalidades». También mencionó el caso de una «respetable dirigente política» que declaró: «Estoy bautizada pero no soy creyente», y calificó esa afirmación como una «incongruencia» que «es más común que lo imaginado».
Finalmente, el arzobispo emérito subrayó que «vivir en gracia es vivir en el amor a Dios y a los hermanos» y que ese amor «es más exigente que el solo cumplimiento de la Ley: supone la decisión de dar la vida por amor a Dios y al prójimo».
