El Arzobispo de Corrientes, Adolfo Larregain, se refirió al desafío de sostener la asistencia social en el marco del lanzamiento de la Colecta Anual de Cáritas.
En el marco del lanzamiento de la Colecta Anual de Cáritas, Monseñor Adolfo Larregain, Arzobispo de Corrientes, ofreció declaraciones a EL LIBERTADOR. El prelado sostuvo que sostener el servicio de Cáritas en el contexto actual implica una tarea que se realiza «a pulmón», con pocos recursos pero con deseo y buena voluntad de ayudar.
Larregain afirmó que se intenta multiplicar lo poco disponible para dar respuesta a muchas necesidades, lo que calificó como «hacer milagros». Señaló que hay personas que carecen de lo más básico y que productos como el azúcar o el aceite son difíciles de donar debido a su costo, por lo que la gente suele donar otros artículos más accesibles. Destacó la importancia de una alimentación equilibrada y el «milagro de la multiplicación» al repartir lo disponible.
El Arzobispo destacó la generosidad del pueblo correntino, mencionando el gesto de una persona que rechazó un paquete de arroz porque ya tenía en su casa y pidió que se lo dieran a alguien que lo necesitara. Indicó que en las colectas la gente responde con donaciones en efectivo, transferencias, ropa y calzado.
Larregain sostuvo que el mensaje para la clase política es que hay que estar atentos a la vulnerabilidad, al dolor y al sufrimiento de la pobreza y de las personas en situación de calle. Afirmó que «la plata no alcanza» y que eso se observa al caminar por supermercados o farmacias, donde la gente consulta precios y compra lo mínimo.
Consultado sobre cómo evitar la desesperanza, el prelado declaró que la esperanza es un motor que anima a seguir caminando, a pesar de las adversidades. Mencionó la imagen de Sísifo para describir la necesidad de empezar de nuevo cada día, y sostuvo que la esperanza es lo último que se pierde y que la enseñan los más pobres.
