El presidente Javier Milei expresó su alegría por la clasificación de la Selección Argentina a la final del Mundial de 2026, destacó la resiliencia del equipo y pidió desvincular el partido de la causa Malvinas. Además, ofreció el balcón de la Casa Rosada para los festejos, pero condicionado a que no haya interferencia política.
La victoria de la Selección Argentina frente a Inglaterra, que le otorgó el pase a la final del Mundial de Estados Unidos, Canadá y México 2026, generó reacciones en el ámbito político. El presidente Javier Milei, en una entrevista radial posterior al partido, manifestó su alegría por el rendimiento del equipo dirigido por Lionel Scaloni y vinculó la resiliencia deportiva con su gestión.
Milei declaró: «Argentina lo pasó por arriba» y agregó: «No importa cuán adverso sea el contexto del cual partimos; siempre nos levantamos, siempre salimos, porque Argentina no se rinde». Asimismo, elogió a Lionel Messi, cuya participación en el segundo gol fue clave, y sostuvo que su desempeño en esta Copa del Mundo consolida al capitán en la cúspide del fútbol mundial.
En relación con el enfrentamiento contra Inglaterra, el presidente pidió desvincular el resultado deportivo de la causa Malvinas. «Es un partido de fútbol», afirmó, y agregó que la recuperación de la soberanía sobre el archipiélago «se logra con una diplomacia sabia y no con gestos de patrioterismo barato».
Milei anticipó que, de cara a la final, el balcón de la Casa de Gobierno estará disponible para los futbolistas. No obstante, aseguró que se coordinaron protocolos de seguridad para garantizar que los festejos, de concretarse la consagración, pertenezcan «exclusivamente a los jugadores y a la gente, sin interferencias ni utilización partidaria».
El ofrecimiento de la Casa Rosada se produce en un contexto en el que, durante la Copa del Mundo de Qatar 2022, el plantel campeón del mundo se negó a visitar la Casa Rosada bajo la gestión de Alberto Fernández, para evitar la cooptación política del logro deportivo. En esta ocasión, el Gobierno busca diferenciarse al ofrecer un festejo despolitizado, mientras que el plantel mantiene su política de no ser utilizado como escudo político.
