El actor mexicano Alfonso Herrera recordó cómo una recomendación de su padre lo ayudó a mantener sus responsabilidades cotidianas tras alcanzar la fama con Rebelde. En una entrevista con la plataforma Aprendamos juntos, del BBVA, repasó sus inicios y su deseo original de ser piloto aviador.
El actor mexicano Alfonso Herrera alcanzó la fama a los 19 años con la teleserie Rebelde. En una entrevista con la plataforma Aprendamos juntos, del BBVA, Herrera relató que una enseñanza de su padre fue clave para que el éxito no modificara su vida cotidiana.
Herrera contó que su intención original era ser piloto aviador y estudiar aviación comercial. Su llegada al entretenimiento ocurrió casi de manera inesperada: conoció un taller de teatro en Ciudad de México y poco después participó en un casting para una película. Obtuvo un papel en Amarte duele, donde conoció a Pedro Damián, quien luego lo invitó a participar de Clase 406.
Al finalizar ese proyecto, el actor tenía decidido retomar su sueño de estudiar aviación. “Bueno, Pedro, muchísimas gracias, yo ya me voy a estudiar aviación, adiós, el entretenimiento lo disfruté muchísimo”, recordó que le dijo a Damián. Sin embargo, recibió una última propuesta: “Me dice ‘una más Poncho, una más, una más’ y fue ‘Rebelde’”, relató.
La serie se convirtió en un fenómeno que Herrera y el elenco no habían imaginado. Durante dos años, su rutina incluyó largas jornadas de trabajo: grababa de lunes a viernes y los fines de semana tenía conciertos. El éxito lo llevó a recorrer distintos países y a presentarse frente a numerosas audiencias, mientras su rostro aparecía de manera constante en televisión.
En diálogo con la plataforma Aprendamos juntos, del BBVA, Herrera recordó las palabras de su padre: “Nos encanta, nos encanta que tengas un éxito y que te vaya increíble, pero de la puerta para adentro tus obligaciones siguen siendo exactamente las mismas”.
Para el actor, esa frase fue una manera de conservar un punto de referencia mientras su vida profesional cambiaba rápidamente. “Eso me dio la posibilidad de tener un anclaje y de siempre tener tierra para saber y para entender que lo que te mantiene es nunca olvidar de dónde vienes”, explicó.
Con el paso de los años, Herrera aseguró que comprendió aún más el valor de aquella enseñanza. El actor relacionó su profesión con su antiguo deseo de convertirse en piloto: cada nuevo proyecto se parece para él al comienzo de un viaje, en el que prepara una bitácora, define hacia dónde quiere ir y organiza el recorrido.
Su carrera, que comenzó cuando todavía pensaba en dedicarse a la aviación, tomó finalmente otro rumbo. La enseñanza recibida en su casa se mantuvo como una referencia para afrontar esa nueva etapa. Así, detrás del reconocimiento obtenido desde aquellos primeros años, Herrera identifica una idea sencilla como uno de los principales aprendizajes de su carrera: el éxito profesional no debía modificar las responsabilidades cotidianas ni hacerle olvidar sus orígenes.
