El 4 de octubre de 1986, la banda liderada por el Indio Solari lanzó su segundo álbum de estudio, con canciones como «Jijiji» y una iconografía creada por Rocambole. Integrantes y colaboradores repasan el proceso de grabación y el impacto del disco.
El 4 de octubre de 1986, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota publicó Oktubre, su segundo disco de estudio. La placa, grabada en los estudios Panda con Osvel Costa como técnico, contiene nueve canciones entre las que se encuentran «Jijiji», «Semen-up», «Preso en mi ciudad», «Motor psico» y «Canción para naufragios».
El álbum fue grabado con la formación integrada por Carlos «Indio» Solari en voz, Skay Beilinson en guitarra solista, Semilla Bucciarelli en bajo, Tito «Fargo» D’Aviero en segunda guitarra, Willy Crook en saxo y Juan «Piojo» Ábalos en batería. Además, participaron Daniel Melero en teclados y Claudio Fernández en percusiones.
En declaraciones, Tito Fargo señaló: «Lo primero que me viene a la mente para destacar es que es un disco que se hizo con un poco más de estructura que el anterior. Se grabó en Panda con un técnico y tuvo lo que ahora se llama preproducción. Hicimos los demos en una máquina que tenía Gonzo Palacios». Sobre el sonido, agregó: «Hubo una búsqueda de audio que marcó una tendencia, porque mucha gente lo tomó como un álbum de cambio. Los años ochenta tuvieron la particularidad de que había muchos aparatos nuevos y los músicos estaban abiertos a probarlos». En comparación con Gulp, lo definió como «un disco frío y más cerebral».
Willy Crook expresó su desacuerdo con algunos efectos utilizados: «El técnico (Costa) se había comprado un aparato de reverb y se lo ponía a todo. Es como si yo le pusiera helado de chocolate a todo porque me gusta. Imaginate que no le puedo poner helado de chocolate al tanque de nafta del auto. Entonces se me perdía la dimensión de lo que tocaba, de la afinación, y eso que ensayábamos religiosamente tres veces por semana. Ahora lo escucho y me gusta el disco, pero me acuerdo que salía bastante frustrado del estudio».
El periodista Enrique Symns escribió en enero de 1987 en la revista Cerdos y Peces que los 41 minutos de Oktubre son «la consagración de los Redondos y su punto de partida hacia el futuro».
Consultado sobre la letra de «Fuegos de octubre», el Indio Solari declaró: «Como rocker yo estoy a favor de todo lo que sea dinámico y no estático. Yo me imagino que los obreros no me entienden, pero necesito tener una solidaridad y estar alineado con la dinámica en vez de la estática impotente. ¡Sin un estandarte de mi parte, te prefiero reclamando ante las injusticias!».
La gráfica del álbum fue realizada por Ricardo Cohen, conocido como Rocambole. Según explicó: «La mayor parte de la trayectoria gráfica de Los Redondos se basó en un concepto previo. Mi tarea consistió en hacer visible lo que musicalmente y poéticamente pensaba el colectivo artístico». Y añadió: «La idea principal era recordar admirativamente los procesos revolucionarios y las luchas protagonizadas por las masas en la historia de la Humanidad, en cuanto fueran sometidos contra sus opresores. El Indio veía banderas, multitudes. Primero iba a ser todo rojo y negro, pero cuando lo fui haciendo más abstracto le agregué el gris. La tipografía parece soviética al estar invertida una letra».
Sobre el impacto de su trabajo, Rocambole manifestó: «En lo que atañe a mi parte en el asunto, ese disco significó la difusión de mis trabajos visuales de una manera que jamás podría haber imaginado. Más tarde el público se apropió de esas imágenes aplicándolas en remeras, banderas, paredes, mochilas y en cuanta posibilidad hubiera, incluyendo los tatuajes en la piel. Se transformaron en íconos populares. ¿Qué más puedo pedir como reconocimiento a mi tarea?».
El disco fue publicado tres años después del regreso de la democracia en Argentina y en un contexto de hiperinflación y presiones militares. La banda continuó su carrera con posteriores lanzamientos.
