La instalación de una planta de fibra de pino en el Parque Industrial de Ituzaingó, con una inversión de 2.000 millones de dólares, generó reacciones positivas en el sector forestal y se proyecta como un motor de empleo y desarrollo regional.
El mapa productivo de Corrientes se encamina hacia una transformación estructural tras el anuncio de la instalación de una moderna planta de fibra de pino en el Parque Industrial de Ituzaingó. La inversión, confirmada en 2.000 millones de dólares por la firma Arpulp S.A., fue recibida con respaldo por las principales entidades del sector forestal.
Desde la Asociación Forestal Argentina (Afoa) calificaron la iniciativa como «gran noticia para el país, para Corrientes y para el sector forestal», destacando su enfoque en la sostenibilidad y la generación de empleo y divisas con bioproductos bajos en carbono. Por su parte, el Consejo Foresto Industrial Argentino (Confiar) señaló que la inversión constituye un hito que impulsa el empleo, el desarrollo regional y posiciona al país en la cadena global con mayor valor agregado.
El gobernador Juan Pablo Valdés vinculó la concreción de este proyecto con las políticas de Estado implementadas para atraer inversiones privadas, destacando el ordenamiento territorial, la red de parques industriales y la operatividad de los puertos de Corrientes e Ituzaingó como factores clave. La previsión oficial estima la creación de unos 13.000 nuevos puestos de trabajo, con un impacto esperado en el comercio, el transporte y la construcción.
La planta, que aspira a ser la más grande de fibra larga de pino en el mundo, ya cuenta con un cronograma de ejecución definido. Durante 2026, la prioridad serán los estudios de impacto ambiental, que se realizarán bajo estándares internacionales con supervisión técnica. Para 2027 está prevista la etapa de ingeniería básica y de detalle, que sentará las bases para la posterior instalación de la maquinaria.
