La salida de Néstor Gorosito de San Lorenzo, tras dirigir ocho partidos, elevó a seis la cantidad de técnicos que se quedaron sin club en las primeras siete fechas del Torneo Clausura. En lo que va del año, 25 entrenadores se alejaron de sus equipos.
La salida de Néstor “Pipo” Gorosito de San Lorenzo, después de dirigir ocho partidos, se produjo en la séptima fecha del Torneo Clausura. Con esta decisión, suman seis los entrenadores que dejaron su cargo en ese período. Según el registro desde el inicio del año, 25 directores técnicos se alejaron de sus clubes, entre ellos Eduardo “Chacho” Coudet, Marcelo Gallardo (River), Claudio Úbeda (Boca), Gustavo Costas (Racing) y Gustavo Quinteros (Independiente).
El recambio de entrenadores en el fútbol argentino responde a múltiples factores. Uno de ellos es el resultadismo: una racha de derrotas o una eliminación en un partido de eliminación directa puede generar la pérdida de respaldo de los hinchas y de la dirigencia hacia el cuerpo técnico. El entrenador suele ser señalado como el principal responsable de los resultados y, por lo tanto, el más reemplazable.
El formato del torneo también incide. Al no ser una liga tradicional donde el campeón es el que acumula más puntos tras enfrentar a todos los rivales, el sistema actual clasifica a ocho equipos a una fase de play-off. De esta manera, un equipo puede sumar puntos durante toda la fase regular y quedar eliminado en el primer partido de eliminación directa. Entre los últimos cuatro campeones no se encuentra ningún club considerado de la élite; Platense y Belgrano de Córdoba obtuvieron su primer título en ese período.
La dirigencia, por su parte, suele utilizar el cambio de entrenador como una medida para mostrar reacción ante las críticas de los hinchas. No obstante, reemplazar a un técnico implica modificar el estilo de juego, los métodos de entrenamiento y la dinámica del grupo, aspectos que requieren tiempo para su implementación.
Esta situación genera que los ciclos de los entrenadores sean cortos. Un técnico que permanezca un año en su cargo se convierte en una excepción en el fútbol argentino.
