El libro ‘El lado B de los escritores. Volumen 1’, compilado por Nancy Giampaolo y Daniel Guebel, reúne anécdotas y relatos de más de veinte autores argentinos sobre figuras como Borges, Bioy Casares, Silvina Ocampo y otros. La obra propone una mirada sobre la construcción de la fama y la inmortalidad literaria a través de la memoria de los colegas.
El volumen 1 de El lado B de los escritores (Interzona, agosto 2026) es una compilación de textos de escritores argentinos sobre otros escritores, con prólogo y compilación de Nancy Giampaolo y Daniel Guebel, columnistas de Perfil Diario. Según los compiladores, el libro instala la noción de “inmortalidad provisoria”: “cada libro de cada autor va cargando en la memoria de los colegas-lectores y de los lectores no escritores un peso a la vez específico y variable bajo la figura de un relato, cualquiera sea: el nombre de un escritor, al ser dicho, ya es un relato por sí mismo, porque arrastra lo que se viene, un sistema de relaciones. La serie de nombradías determina a la corta o a la larga su fama, y en algún momento los escritores, que viven pensando en lo que escriben, dándose cuenta o no están trabajando para convertirse en objeto de esa narración ajena, y esa (incluida la que proporciona su obra, siempre dudosa) es la única inmortalidad a la que pueden aspirar. Donde ya no hay cuerpo, hay epitafio, que es lo que dura. El epitafio en vida es el relato. Y el relato ajeno es la segunda obra que los escritores escriben, deliberada o involuntariamente, ofreciéndose para que otros se ocupen de esa construcción que ellos mismos iniciaron”.
El anecdotario incluye narraciones de Paula Pérez Alonso, Ariel Magnus, Matías Alinovi, Esther Cross, Rodrigo Fresán, Luis Gusmán, Luisa Valenzuela, Alejandra Laurencich, Guillermo Saavedra, Claudia Melnik, Ana María Shua, Guillermo Piro, Ángel Faretta, Gonzalo Garcés, Sergio Bizzio, Daniel Link, Damián Tabarovsky, Mariano Quirós, Luis Sagasti, Elsa Drucaroff, Daniel Molina, Alejandra Zina y María Gainza.
Los textos generan “tensiones verosímiles (e imaginarias)” en torno a figuras como Tomás Abraham, Enrique Pezzoni, César Aira, Héctor Bianciotti, Juan Rodolfo Wilcock, Adolfo Bioy Casares, Silvina y Victoria Ocampo, Jorge Luis Borges, David Viñas, Luis Chitarroni, Martín Caparrós, Alan Pauls, Manuel Puig, Arturo Carrera, entre otras. La lista completa de escritores mencionados se encuentra en el libro.
En uno de los relatos, Matías Alinovi narra una anécdota de Héctor Bianciotti sobre su viaje en transatlántico junto a Juan Rodolfo Wilcock, con quien fingió no reconocerse durante la travesía. Rodrigo Fresán recuerda a Adolfo Bioy Casares, quien dijo que le daba miedo morirse porque “es algo que nunca estuvo en mis planes”. Luis Gusmán relata una visita a la casa de Borges en Adrogué, donde una escultura del escritor da la espalda a una sede de la Unidad Básica Justicialista. Luisa Valenzuela evoca a Borges en sus tiempos de “Georgie”, cuando escribía cuentos en colaboración con su madre, Luisa Mercedes Levinson, y la anécdota del gato Azurbanipal en la Biblioteca Nacional. Guillermo Piro cuenta una historia de procedencia incierta sobre Macedonio Fernández, quien habría dicho “Trampa para rubias” a una vecina que lo encontró mirando hacia la puerta.
