El psicólogo Fernando Samper utiliza escenas de películas y series como herramienta terapéutica. En una entrevista con La Vanguardia, analiza la película ‘La bola negra’ y explica cómo las historias y personajes ayudan a los pacientes a identificar y comprender sus experiencias.
La frase «una imagen vale más que mil palabras» cobra un significado especial en la consulta de Fernando Samper, psicólogo que utiliza escenas de películas y series como herramienta terapéutica. El coautor de Psicosecuencias: 100 recursos de cine y series para trabajar en terapia (Pasara Ediciones) y psicólogo coordinador de Yees!, explica a La Vanguardia cómo determinadas historias y personajes pueden ayudar a los pacientes a identificar y comprender aquello que les ocurre.
Además, con motivo del estreno de La bola negra, dirigida por Javier Ambrosi y Javier Calvo, Samper también analiza algunas de las cuestiones psicológicas que plantea el largometraje que para muchos marcará en la historia cinematográfica. No solo habla de la Guerra Civil y de la homosexualidad. El psicólogo matiza que con ella se puede reflexionar sobre la familia, sobre las adicciones y comprender la forma en que las experiencias vitales condicionan nuestra manera de actuar.
Samper comenzó a incorporar secuencias de películas en terapia en 2008, cuando trabajó con personas que habían ejercido violencia. En lugar de entrar en prisión, estas seguían un tratamiento terapéutico continuado y ahí utilizaba secuencias de Te doy mis ojos de Icíar Bollaín, por ejemplo, que les permitía observar distintas fases por las que puede pasar un agresor. Desde entonces, el cine y las series se han convertido en una herramienta más de su consulta.
¿Cómo elige la película, la serie o el personaje que utiliza con cada paciente?
Puede ser por sus gustos o porque durante una sesión me haya mencionado una película que ha visto. Yo voy apuntándolo y quizá preparo algo para la siguiente sesión. Normalmente requiere cierta preparación, aunque en un momento determinado también puedo utilizar una metáfora y decir: «Esto es como en tal película». La explico y le pregunto: «¿Qué te resuena de lo que te estoy diciendo?»
¿Hay referencias que siempre funcionen?
Los Simpson, por ejemplo, tienen algo muy transversal. Todos los conocen: yo, que tengo cuarenta y cinco años, y mi padre, que va a cumplir ochenta. También mi sobrino de veinte años y mi hija, que tiene ocho. Se han convertido en parte de la cultura popular y eso facilita mucho hacerles referencia y entrar en determinados temas.
¿Hay alguna escena de ‘Los Simpson’ que utilice especialmente en terapia?
Hay un capítulo que utilizo mucho cuando trabajo con personas que tienen falta de ganas, poca motivación o personas con problemas de adicción, para trabajar con ellas la búsqueda de objetivos, compromiso y de valores.
En ese capítulo, Homer está desmotivado trabajando en la central nuclear y decide dejar su puesto para trabajar en una bolera, que es algo que le encanta. Está feliz, pero entonces nace Maggie y tiene que volver a pedirle trabajo al señor Burns. Este le da un cartel que viene a decir que estará en ese puesto para siempre, pero Homer lo transforma colocando fotografías de Maggie hasta convertir el mensaje en «Hazlo por ella». Ahí aparece la búsqueda de valores.
No tienes que ser padre para identificarte con eso. La pregunta es: en el lugar en el que te encuentras ahora mismo, ¿qué quieres conseguir?, ¿para qué estás haciendo esto?, ¿qué valores quieres que estén presentes?
No se trata de conformarse ni de pensar que todo es maravilloso. Una persona puede estar en un trabajo en el que sufre o donde un superior no le permite promocionar y, después de analizar la situación, comprobar que en ese momento no puede dejarlo. Se trata de ampliar el marco desde el que está mirando lo que le ocurre y dar respuesta a qué es importante para él.
Dice que Ned Flanders le ha ayudado a entenderse a sí mismo. ¿Por qué?
Porque me identifico con él como evitador del conflicto. Flanders acumula, se lo guarda todo y acaba explotando o gestionándolo de una manera inadecuada. Con ello no digo que haya que ser agresivo, ni mucho menos, sino buscar esa línea intermedia que es la asertividad: poder decir las cosas. Hay un episodio en el que Flanders acumula tanto que termina estallando y acaba ingresando en un psiquiátrico. El objetivo es evitar ese final.
Ha visto recientemente ‘La bola negra’. ¿Qué siente un psicólogo cuando ve una película como esta?
Me emocioné con distintas secuencias. Al principio, cuando aparece un niño llorando porque ha perdido a su madre, o cuando Sebastián toca la trompeta porque no puede hacer nada más para ayudar a alguien a quien le tiene cariño. Me parece una película necesaria por el mundo en el que estamos viviendo y por la polarización en la que nos encontramos.
¿Qué le parece la película desde el punto de vista psicológico?
Con ella se puede trabajar todo lo relacionado con las adicciones, con las relaciones familiares, cuestiones intergeneracionales y cómo las experiencias vitales han terminado afectando a cada uno. Me parece fabuloso cómo está conectado todo.
Una de las cosas que más me ha gustado es cómo están tratados los personajes: no son simplemente buenos o malos. Nos da a entender que a veces estás en determinado bando porque necesitas sobrevivir o huir de algo. Para mí ahí está la empatía: preguntarnos por qué una persona hace lo que hace, entender los motivos que existen detrás de una conducta. Esta película refleja conductas que pueden parecernos anormales, pero que son totalmente normales cuando entendemos el contexto en el que se producen.
¿Puede poner un ejemplo?
Al principio vemos a Sebastián huyendo de un bombardeo. Cuando trabajamos con personas que han sobrevivido a situaciones traumáticas, aparecen muchas veces pensamientos como: «Debería haber actuado de tal manera», «tenía que haber hecho esto», «tenía que haber ayudado a más gente». Pero actuó de la mejor manera posible dentro de una situación completamente represiva. Yo siempre digo en terapia que «no actúas mal, estás realizando conductas normales ante una situación anormal».
¿Qué lección sobre salud mental extrae de ‘La bola negra’?
A veces estás en un bando porque tienes miedo a las represalias y porque tienes que «sobrevivir». Es importante intentar desactivar ese pensamiento de «me han dicho que tengo que pensar de esta manera» y, en cambio, preguntarnos: «¿En qué bando estoy? ¿Por qué estoy en este bando?». Ese espíritu crítico es difícil, pero creo que tenemos la capacidad de detener esos pensamientos automáticos y cuestionar el pensamiento gregario. Así saber qué nos está pasando y qué mecanismos actúan en nosotros y en los demás.
Anna Rodríguez Hurtado
